El presidente Donald Trump ha declarado que los precios del petróleo, que han experimentado un alza significativa debido al conflicto bélico con Irán, no mostrarán una tendencia a la baja hasta después de las elecciones legislativas en Estados Unidos, programadas para noviembre.

La cotización del barril de crudo Brent superó este miércoles la barrera de los 100 dólares, marcando un hito no visto desde julio. Este repunte se produce en un contexto de escalada de tensiones y ataques intensificados por parte de Estados Unidos contra objetivos iraníes.

"Los precios del petróleo van a desplomarse poco después de las elecciones", afirmó Trump a un grupo de reporteros antes de dirigirse a una convención republicana en Dallas. "Creo que va a tardar un poco más que las elecciones de mitad de mandato".

Trump expresó su convicción de que Irán eventualmente cederá ante la presión una vez que se celebren los comicios. "Están desesperados por tratar de influir en las elecciones, para que podamos tender a un grupo de gente bien débil, y dejarlos tranquilos y permitirles tener su arma nuclear", sostuvo el mandatario. "Creo que la guerra va a terminar inmediatamente después de las elecciones porque ya no pueden aguantar más".

Contexto del Conflicto y Mercado Energético

La guerra, que ya se encuentra en su séptimo mes, ha generado una drástica desaceleración en el flujo de petróleo proveniente del Golfo Pérsico y a través del estratégico estrecho de Ormuz. Históricamente, por esta vía transitaba cerca del 20 por ciento del crudo comercializado a nivel mundial en tiempos de paz.

Los comentarios de Trump adquieren relevancia ante la creciente presión que enfrenta su administración para mitigar el impacto del aumento en los precios de la gasolina, sin que se vislumbre un final claro para el conflicto. La semana pasada, Trump había minimizado la situación, calificándola de "una tontería", a pesar de las crecientes preocupaciones expresadas por miembros del Partido Republicano sobre el posible efecto de la guerra en el electorado, que ya lidia con altos costos de combustible e inflación generalizada.

Medidas y Preocupaciones Internas

En un esfuerzo por contrarrestar la escasez y la volatilidad, Estados Unidos ha recurrido a sus reservas estratégicas de petróleo. A principios de agosto, estas reservas cayeron por debajo de los 300 millones de barriles, lo que representa una disminución de más de 100 millones de barriles en comparación con el inicio del año.

La predicción de Trump sobre la duración del conflicto hasta después del 3 de noviembre se alinea con la cautela mostrada por el vicepresidente JD Vance, quien recientemente evitó fijar plazos para el fin de la guerra. Vance señaló que la resolución depende de las acciones de Irán y que no podía predecir cuándo cesarían los ataques.

Impacto en los Precios y la Economía

El crudo de referencia estadounidense se cotizaba alrededor de los 96 dólares por barril, mientras que los precios de la gasolina en Estados Unidos han experimentado un aumento considerable. El costo promedio de la gasolina regular ha superado los 1.11 dólares por litro (4.22 dólares por galón), un incremento de más de 26 centavos por litro respecto al año anterior, según datos de AAA.

Los precios del diésel, crucial para el transporte y la producción, han alcanzado máximos históricos, impactando de manera desproporcionada a los consumidores. El precio promedio se situó en 1.57 dólares por litro (5.94 dólares por galón).

Incluso el combustible para aviones se ha encarecido a tal grado que diversas aerolíneas a nivel mundial se han visto obligadas a reducir sus operaciones y ajustar sus tarifas.

Estos movimientos en el mercado energético se dan tras la confirmación por parte del ejército estadounidense de la destrucción de cinco buques petroleros iraníes, en respuesta a presuntos intentos de ataque con misiles contra un buque de guerra de la Marina. Adicionalmente, ataques atribuidos a rebeldes hutíes provocaron incendios en instalaciones petroleras en Arabia Saudita, añadiendo más tensión a la ya volátil situación geopolítica y de los mercados energéticos globales.

La situación subraya la compleja interconexión entre los conflictos geopolíticos y la estabilidad económica global, con repercusiones directas en el bolsillo de los consumidores y en la operativa de industrias clave a nivel internacional.