En una maniobra diplomática que redefine las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela, el gobierno de Donald Trump ha dado instrucciones discretas a fiscales federales en Miami para que cesen cualquier investigación penal contra Delcy Rodríguez, actual presidenta encargada del país sudamericano. Esta decisión, según fuentes policiales y exfuncionarios estadounidenses, representa una señal clara de un acercamiento sin precedentes entre la Casa Blanca y la administración venezolana, buscando allanar el camino para la estabilización de Venezuela y la reactivación de su sector energético.
Aunque no se ha confirmado si Rodríguez estaba formalmente implicada en algún delito o si las investigaciones se acercaban a una acusación formal, registros de la DEA obtenidos por The Associated Press indican que su nombre ha estado en el radar de las agencias federales al menos desde 2018. A diferencia de otros altos funcionarios venezolanos, Rodríguez nunca ha enfrentado cargos penales en Estados Unidos.
La orden de pausar el escrutinio sobre Rodríguez, según un funcionario, tiene como objetivo principal no obstaculizar los esfuerzos para estabilizar Venezuela tras la captura de su predecesor, Nicolás Maduro. La Casa Blanca, por su parte, ha remitido las consultas al Departamento de Justicia, sin que esté claro su nivel de participación directa en esta decisión.
"A todos se les ha dicho que se detengan", afirmó uno de los exfuncionarios consultados, subrayando la naturaleza tajante de la instrucción. Ni Rodríguez, ni su representante legal en Estados Unidos, ni el Ministerio de Comunicación de Venezuela han emitido comentarios al respecto.
Un Giro Estratégico en la Política Exterior
La eliminación de la amenaza de una posible acusación formal, aunque sea temporal, alivia la presión sobre Delcy Rodríguez. Esto ocurre en un momento crucial donde el gobierno de Trump busca colaborar con la mandataria interina para facilitar la transición en Venezuela tras la salida de Maduro y atraer la inversión estadounidense, especialmente en el sector petrolero.
Donald Trump ha elogiado públicamente a Rodríguez en diversas ocasiones. Poco después de que Maduro y su esposa fueran trasladados a Nueva York para enfrentar cargos federales relacionados con narcotráfico, Trump calificó a Rodríguez como una "persona estupenda". Ambos, Maduro y su esposa, se han declarado inocentes de los cargos.
En los últimos meses, Estados Unidos ha levantado sanciones contra Rodríguez y la ha reconocido formalmente como la única jefa de Estado de Venezuela. Este reconocimiento le ha permitido restablecer vínculos con instituciones bancarias occidentales y operar con mayor libertad con inversionistas estadounidenses interesados en acceder a las vastas reservas de petróleo venezolanas.
Este acercamiento se produce en un contexto donde el modelo venezolano, que ha incluido bloqueos petroleros, acusaciones formales contra líderes de alto nivel y amenazas de intervención militar, ha sido presentado como un posible esquema para impulsar cambios de régimen desde adentro, mientras Estados Unidos mantiene presión sobre otros adversarios como Irán y Cuba.
Rodríguez y su hermano, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, habían sido objeto de sanciones por parte de Estados Unidos durante el primer mandato de Trump, debido a su presunto papel en el debilitamiento de la democracia venezolana y el fortalecimiento del gobierno de Maduro.
Sin embargo, el tono ha cambiado drásticamente. "Rodríguez está haciendo un gran trabajo", escribió Trump en redes sociales a principios de marzo. "El petróleo está empezando a fluir, y es muy agradable ver el profesionalismo y la dedicación entre ambos países".
En los últimos meses, Rodríguez ha sido vista encabezando ceremonias junto a un flujo constante de empresarios petroleros estadounidenses. Algunos de estos empresarios formaron parte de delegaciones lideradas por altos funcionarios de la administración Trump, como el secretario de Energía, Chris Wright, y el secretario del Interior, Doug Burgum.
Incertidumbre Electoral y Nuevos Horizontes
En medio de este intercambio de elogios y gestos diplomáticos, un tema crucial que permanece en el aire es la fecha de las elecciones en Venezuela. A pesar de que Rodríguez ha superado el límite de 90 días establecido por el máximo tribunal venezolano para ocupar temporalmente el cargo de Maduro, no hay una fecha concreta para la celebración de comicios.
Ante la pregunta de un periodista estadounidense sobre el plazo para las elecciones, Rodríguez respondió recientemente en inglés: "No lo sé. En algún momento". Esta declaración refleja la ambigüedad que rodea el futuro político del país.
Rick de la Torre, exjefe de estación de la CIA en Caracas, considera que la decisión de frenar cualquier investigación penal contra Rodríguez se alinea perfectamente con los objetivos de política exterior de la administración Trump. La estrategia parece enfocarse en la estabilidad y la apertura económica, dejando en segundo plano las acciones legales contra figuras clave del gobierno venezolano.
La política de Estados Unidos hacia Venezuela parece haber dado un giro significativo, priorizando la cooperación y la estabilización sobre la confrontación legal. Este cambio podría tener profundas implicaciones no solo para Venezuela, sino también para la estrategia estadounidense en América Latina y su relación con otros países bajo regímenes considerados hostiles.
La decisión de no perseguir penalmente a Delcy Rodríguez marca un hito en las relaciones bilaterales, sugiriendo una nueva era de pragmatismo diplomático donde los intereses estratégicos y económicos parecen prevalecer sobre las acciones judiciales pasadas. El futuro dirá si esta estrategia conducirá a una Venezuela más estable y democrática, o si simplemente consolida el poder de las figuras actualmente en el mando.