La escalada del conflicto con Irán llevó al presidente Donald Trump a convocar una reunión extraordinaria de todo su gabinete en Camp David, la residencia presidencial de verano en Maryland. La decisión resulta inusual para el mandatario republicano, quien históricamente ha preferido sus propiedades privadas para encuentros de alto nivel.
La reunión incluirá a todos los miembros del gabinete, entre ellos la directora saliente de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard. El encuentro se produce días después de que fuerzas estadounidenses ejecutaran ataques limitados contra sitios de lanzamiento de misiles en el sur de Irán, operaciones que Washington calificó como defensivas.
Camp David, ubicado en Catoctin Mountain Park a unos 100 kilómetros de la capital estadounidense, ha sido escenario de momentos diplomáticos cruciales. La residencia, construida entre 1935 y 1938, albergó los históricos acuerdos de paz entre Israel y Egipto en 1978 bajo la presidencia de Jimmy Carter, así como la fallida cumbre israelí-palestina del año 2000.
Durante su primer mandato, Trump describió Camp David como un lugar "muy rústico" y apenas lo visitó. En su segundo periodo presidencial, esta es apenas su tercera visita. El magnate inmobiliario ha preferido consistentemente Mar-a-Lago, su club en West Palm Beach, Florida, al que bautizó como la "Casa Blanca de Invierno".
En Mar-a-Lago, Trump ha recibido a líderes como el presidente chino Xi Jinping y el fallecido primer ministro japonés Shinzo Abe. Desde esa propiedad también supervisó operaciones militares sensibles, incluida la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero de este año.
La elección de Camp David para esta reunión subraya la gravedad de las negociaciones en curso con Irán. El retiro montañoso ofrece el aislamiento y la seguridad necesarios para discusiones de máxima sensibilidad, alejadas del escrutinio público inmediato que caracteriza tanto a la Casa Blanca como a las propiedades privadas del presidente.