El presidente Donald Trump citó este miércoles a su gabinete ministerial en Camp David, la residencia presidencial ubicada a 110 kilómetros de Washington, para abordar la delicada situación con Irán y sus repercusiones económicas. La elección de este retiro en las montañas de Maryland, que Trump raramente utiliza, subraya la gravedad de las discusiones.

Según declaró Trump el sábado, un acuerdo con Teherán para finalizar el conflicto en Medio Oriente estaría próximo, aunque las negociaciones continúan siendo complejas. El mandatario advirtió que los ataques contra territorio iraní podrían reanudarse si las conversaciones fracasan. La guerra ha impactado severamente la economía global debido al bloqueo iraní del estrecho de Ormuz, paso vital para una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural licuado.

La tensión escaló cuando Irán acusó a Estados Unidos de violar el frágil alto al fuego tras bombardeos nocturnos contra instalaciones de lanzamiento de misiles y embarcaciones iraníes. La Cancillería iraní advirtió que "no dejará sin respuesta ningún acto hostil", mientras que el Comando Central estadounidense justificó los ataques señalando que las embarcaciones intentaban colocar minas marítimas.

El líder supremo Mojtaba Jamenei declaró en televisión estatal que Washington está perdiendo influencia en la región y que "Estados Unidos ya no tiene un lugar seguro" para llevar a cabo operaciones militares en el Golfo. Jamenei, quien no ha aparecido públicamente desde asumir el cargo en marzo tras el asesinato de su padre, afirmó que los países del Golfo no seguirán sirviendo como escudo para bases norteamericanas.

Pese a los ataques recientes, el secretario de Estado Marco Rubio aseguró durante una visita a India que el acuerdo sigue siendo posible. Las negociaciones se centran en "el lenguaje específico del documento", lo que tomará algunos días más, según explicó el funcionario.

Trump condicionó el lunes cualquier acuerdo con Irán a la normalización de relaciones entre Arabia Saudita, Qatar y Pakistán con Israel, como parte de una expansión de los Acuerdos de Abraham. Mientras tanto, el gobierno iraní restableció parcialmente el acceso a internet tras el corte más prolongado registrado en el país desde el inicio del conflicto.