Estados Unidos e Irán están a horas de anunciar un acuerdo de paz que pondría fin a meses de tensión militar y reabriría el estratégico estrecho de Ormuz, según reveló el medio Axios citando fuentes de alto nivel en la Casa Blanca. El secretario de Estado Marco Rubio anticipó "buenas noticias" para este domingo, confirmando el optimismo del presidente Donald Trump tras conversaciones con líderes de Israel y el Golfo Pérsico.
El memorando de entendimiento contempla una tregua de 60 días durante la cual Irán normalizaría el tránsito por Ormuz —arteria vital del comercio petrolero mundial— y retiraría las minas marinas que colocó en represalia por la ofensiva estadounidense-israelí de febrero. A cambio, Washington levantaría el bloqueo a puertos iraníes y permitiría a Teherán vender crudo libremente, inyectando oxígeno a su economía y estabilizando los mercados energéticos globales.
El borrador incluye el compromiso iraní de no desarrollar armas nucleares, línea roja trazada por Trump desde el inicio de las negociaciones. Durante los dos meses de tregua, ambas naciones discutirían límites permanentes al programa de enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento total de sanciones y la descongelación de fondos iraníes. El acuerdo también pondría fin a la ofensiva israelí contra Hizbulá en Líbano, punto que generó inquietud en el primer ministro Benjamín Netanyahu durante su llamada del sábado con Trump.
Sin embargo, el pacto enfrenta resistencia interna. Senadores republicanos cercanos al presidente cuestionan las concesiones otorgadas a Teherán y la justificación de la Operación Furia Épica si el régimen iraní termina fortalecido. Ted Cruz de Texas advirtió que un Irán con miles de millones de dólares, capacidad de enriquecimiento nuclear y control de Ormuz sería "un error desastroso". Lindsey Graham de Carolina del Sur alertó que el acuerdo demostraría la capacidad iraní de "aterrorizar" la región cuando lo desee, convirtiéndose en "pesadilla para Israel".
Roger Wicker, presidente del comité de Fuerzas Armadas del Senado, calificó el acuerdo de "desastre" que echaría por tierra los logros de Furia Épica. Mike Pompeo, ex secretario de Estado, comparó el borrador con el pacto nuclear de Obama de 2015 —del cual Trump se retiró— y exigió condiciones más duras: "Abran el maldito estrecho. Impidan que Irán acceda a financiación. Eliminen la capacidad iraní para amenazar a nuestros aliados".
A pesar de las críticas, la administración Trump avanza confiada hacia el anuncio que podría redefinir el equilibrio de poder en Medio Oriente. El desbloqueo de Ormuz —por donde transita un tercio del petróleo mundial— representaría un triunfo diplomático mayor para el presidente estadounidense, quien ha prometido resolver conflictos heredados mediante negociación directa y presión estratégica.
Las próximas horas determinarán si Washington logra lo que parecía imposible hace semanas: convertir la confrontación militar en un marco de paz negociada que beneficie tanto la seguridad regional como los intereses económicos globales, consolidando el liderazgo de Trump en la arena internacional.