El presidente Donald Trump confirmó este lunes que las conversaciones con Irán para extender el alto al fuego y reabrir el estratégico Estrecho de Ormuz "avanzan favorablemente", acercando a ambas naciones a un pacto que podría transformar la dinámica en Medio Oriente.
La noticia impactó de inmediato los mercados energéticos: el crudo Brent cayó por debajo de los 100 dólares por barril, señal de que los inversionistas anticipan el fin de la crisis que disparó los combustibles en meses recientes. El jefe del Ejército de Pakistán, Asim Munir —mediador clave entre Washington y Teherán— aseguró a funcionarios chinos que "un acuerdo está cerca de alcanzarse".
La administración Trump negocia una extensión del cese al fuego por aproximadamente dos meses, durante los cuales Estados Unidos levantaría el bloqueo naval sobre puertos iraníes mientras Irán reabriría el Estrecho de Ormuz. Teherán también busca descongelar miles de millones de dólares en activos retenidos, tema que una delegación iraní discutió este lunes en Doha con autoridades qataríes.
Sin embargo, persisten puntos de fricción. Irán insiste en que la tregua debe cubrir "todos los frentes", incluyendo Líbano, donde Israel combate a milicias de Hezbolá respaldadas por Teherán. Israel —que no participa en las negociaciones— rechaza categóricamente limitar su libertad de acción. El ministro de Energía israelí, Eli Cohen, advirtió que su país no aceptará restricciones mientras persistan amenazas nucleares y de financiamiento a grupos armados.
Trump dejó clara su postura en Truth Social: "Solo será un Gran Acuerdo para todos o no habrá acuerdo alguno", advirtiendo que de fracasar las conversaciones, los enfrentamientos se reanudarían con mayor intensidad. El mandatario enfrenta presión interna por una guerra que la mayoría de estadounidenses rechaza, especialmente ante el encarecimiento de combustibles.
Un pacto definitivo no solo aliviaría la crisis energética global, sino que estabilizaría una región sacudida por meses de hostilidades que dejaron miles de muertos, principalmente en Irán y Líbano. Naciones del Golfo como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos —blancos de ataques con misiles y drones iraníes antes del alto al fuego del 8 de abril— han presionado a Trump para evitar la reanudación del conflicto.
La diplomacia estadounidense, liderada por Trump, podría estar a horas de concretar uno de los acuerdos más significativos en Medio Oriente de las últimas décadas, demostrando que la negociación directa puede lograr lo que años de sanciones no consiguieron.