Un giro inesperado sacudió el sistema judicial argentino cuando Julio César Silva, encargado del edificio donde residió la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, se retractó formalmente de las acusaciones que realizó en 2018 contra la ex mandataria.

Silva había declarado originalmente haber presenciado el ingreso de bolsos con supuesto dinero al departamento de Fernández de Kirchner, testimonio que formó parte de la denominada "causa de los cuadernos", una investigación por presunta corrupción que involucró a múltiples funcionarios del gobierno kirchnerista.

En su nueva declaración ante el juez Germán Castelli, Silva reveló que su testimonio inicial fue producto de coerción. Según denunció, el fiscal Carlos Stornelli y el juez Claudio Bonadío —quien falleció posteriormente— lo sometieron a presiones e intimidaciones para obtener su declaración incriminatoria.

El testigo señaló que durante el interrogatorio de 2018 recibió amenazas directas, incluyendo la frase "no te olvides de que tienes dos hijas", entre otras advertencias que lo llevaron a realizar confesiones bajo coacción.

La retractación de Silva plantea interrogantes sobre la validez de las pruebas recopiladas en la causa de los cuadernos, uno de los casos de corrupción más mediáticos en la historia judicial argentina reciente.

Las autoridades judiciales ahora deberán evaluar el impacto de este testimonio contradictorio en el desarrollo del proceso legal, mientras se investigan las denuncias de irregularidades en la obtención de pruebas.