Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, ha adoptado una postura de calma ante la decisión de Estados Unidos de no renovar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y optar por revisiones anuales. Ebrard enfatizó que México no siente urgencia por este proceso, asegurando que el acuerdo comercial, vigente hasta 2036, no está en riesgo inmediato.

La declaración surge tras la confirmación de que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha optado por un esquema de revisiones anuales en lugar de una renovación completa del acuerdo. Esta decisión, aunque podría generar incertidumbre en otros contextos, ha sido recibida con serenidad por el gobierno mexicano, según las palabras del secretario Ebrard.

“México no tiene prisa”, afirmó Ebrard en sus redes sociales, subrayando que el T-MEC sigue siendo el marco legal que rige las relaciones comerciales entre las tres naciones. Recordó que, para que cualquiera de los países signatarios pudiera retirarse del acuerdo antes de su fecha de vencimiento en 2036, se requeriría una notificación formal con seis meses de antelación, un paso que, según él, no se ha dado.

En este contexto, Ebrard confirmó la próxima visita a la Ciudad de México de una delegación estadounidense encabezada por Jamieson Greer, representante comercial de EU. El encuentro, programado para el martes 20 de julio, tiene como objetivo iniciar las negociaciones y discusiones pertinentes al T-MEC. El secretario de Economía ve esta reunión como una oportunidad para avanzar en el proceso y resolver cualquier punto pendiente en un plazo razonable.

“Ahora sí será una revisión con nuestra contraparte estadounidense y tendremos la oportunidad de avanzar en el proceso para concluirlo en un plazo razonable. No tenemos prisa, pero tampoco nos interesa que exista incertidumbre”, declaró Ebrard, buscando transmitir estabilidad al sector productivo y a los mercados.

La postura de Ebrard se alinea con las declaraciones previas de la Presidenta Claudia Sheinbaum, quien también ha buscado tranquilizar a la opinión pública y al sector empresarial. Sheinbaum reiteró que el T-MEC no concluye el 1 de julio, fecha que algunos especulaban podría marcar el fin del acuerdo. La mandataria ha sido enfática en que el tratado se mantiene firme y que cualquier modificación o salida requeriría los procedimientos estipulados.

El T-MEC, que entró en vigor el 1 de julio de 2020, reemplazó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Su estructura incluye mecanismos de revisión periódica que permiten a las partes evaluar su funcionamiento y proponer ajustes. La decisión de Trump de enfocar estas revisiones de manera anual podría interpretarse como una estrategia para mantener una supervisión constante y la posibilidad de renegociar aspectos específicos del acuerdo.

Desde la perspectiva mexicana, la estrategia de “modo zen” de Ebrard busca evitar reacciones exageradas y mantener un enfoque pragmático. La prioridad es asegurar la continuidad del flujo comercial y la inversión, elementos cruciales para la economía del país. La diplomacia y la negociación serán clave en las próximas semanas para definir el futuro inmediato del T-MEC bajo este nuevo esquema de revisiones.

Históricamente, los acuerdos comerciales de esta magnitud suelen estar sujetos a procesos de revisión para adaptarse a las cambiantes realidades económicas y políticas. El T-MEC no es la excepción. La administración de Trump ha mostrado una tendencia a reevaluar acuerdos internacionales, buscando siempre, según su discurso, condiciones más favorables para Estados Unidos.

El secretario Ebrard ha sido una figura central en la política comercial de México durante años, participando activamente en la renegociación del TLCAN que dio paso al T-MEC. Su experiencia y conocimiento del tema son considerados un activo importante para México en estas negociaciones.

La visita de la delegación estadounidense y las subsecuentes negociaciones serán seguidas de cerca por analistas económicos y actores del sector privado. La forma en que se manejen estas revisiones anuales podría tener implicaciones significativas para las cadenas de suministro, las políticas industriales y la competitividad de la región norteamericana en el escenario global.

En resumen, mientras Estados Unidos ajusta su enfoque hacia revisiones anuales del T-MEC, México, bajo la batuta de Marcelo Ebrard, mantiene una postura de cautela estratégica y paciencia, priorizando la estabilidad y la continuidad del acuerdo comercial que sustenta una parte fundamental de su economía.