La aspiración de México de figurar entre las 10 economías más grandes del mundo para finales de la próxima década, un pilar del Plan México impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, enfrenta un obstáculo mayúsculo: la incapacidad de superar un crecimiento sostenido del 2% anual. Expertos, como los del centro de análisis México, ¿Cómo Vamos?, consideran que la meta debería ser aún más ambiciosa, fijando un crecimiento ideal del 4.5%, un ritmo que hace poco parecía alcanzable gracias al auge del nearshoring y la reconfiguración de las cadenas de suministro globales.

El Costo Oculto de la Incertidumbre Comercial

La decisión de Estados Unidos de no extender automáticamente el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por otros 16 años, si bien no elimina el potencial de crecimiento del país, sí lo vuelve significativamente más difícil de alcanzar. El tratado seguirá vigente, pero la implementación de revisiones anuales hasta 2036 introduce un elemento de incertidumbre prolongada para empresas e inversionistas. Este escenario no augura una crisis económica inmediata, sino un freno constante al potencial de desarrollo del país.

Analistas de bancos, calificadoras y organismos empresariales coinciden en que el principal riesgo no es la desaparición del tratado, sino la incertidumbre que limita la inversión en un momento crucial para la reorganización de las cadenas productivas en Norteamérica. Nur Cristiani, Chief Investment Officer para Latinoamérica de J.P. Morgan Private Bank, describe el impacto no como un shock, sino como un "lastre". Según Cristiani, las revisiones anuales obligarán a las empresas a incorporar una mayor prima de riesgo en sus decisiones de inversión, lo que dificultará la recuperación de un crecimiento robusto y podría mantener a México en tasas cercanas al 1% o 1.5% anual, similares a las registradas recientemente.

La incertidumbre impacta directamente en la inversión. Las empresas deberán evaluar nuevos proyectos bajo un esquema donde las reglas comerciales estarán sujetas a negociación año tras año. Este mayor riesgo podría posponer inversiones o hacer menos atractivos ciertos proyectos manufactureros. "La realidad es que esta incertidumbre es algo a lo cual las compañías se van a tener que adaptar... La prima de riesgo es lo que ha cambiado", señaló Cristiani, aunque descartó un deterioro severo para la economía mexicana. Destacó que el país ha demostrado resiliencia, evitando una recesión en los últimos años gracias al fortalecimiento del consumo interno, que hoy representa un "pie mucho más sólido" para la economía.

Preocupación en el Sector Privado y Proyecciones a la Baja

La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) ha expresado su inquietud ante esta nueva etapa de negociación. El organismo hace un llamado a conducir las revisiones con responsabilidad, visión de largo plazo y diálogo permanente para preservar la confianza que ha convertido a América del Norte en una región altamente competitiva. La Coparmex advierte que la prolongación de la incertidumbre puede alterar la planeación de inversiones, especialmente para las empresas inmersas en las cadenas regionales de suministro, incluyendo a las compañías estadounidenses con operaciones en México.

Las proyecciones económicas ya reflejan este panorama. HR Ratings, en su actualización macroeconómica del segundo trimestre de 2026, ajustó su expectativa de crecimiento para México de 1.5% a 1.1% y redujo el crecimiento potencial a largo plazo de 1.85% a 1.5%, asumiendo la vigencia del T-MEC bajo revisiones anuales hasta 2036. La calificadora señala que el riesgo principal no es la desaparición del acuerdo, sino un posible endurecimiento de las reglas de origen. Un incremento en el contenido estadounidense exigido en industrias estratégicas podría reconfigurar las cadenas regionales, disminuir la participación de insumos mexicanos y mermar el valor agregado nacional.

Incluso con una economía estadounidense proyectada a crecer un 2.5%, este impulso difícilmente será suficiente para acelerar la actividad económica mexicana mientras persistan la incertidumbre comercial y la debilidad de la inversión. La cautela se extiende a los analistas consultados por el Banco de México. La mediana de sus pronósticos para el PIB en 2026 se mantiene en 1.1%, para 2027 en 1.8% y para 2028 en 1.9%, ninguno superando el umbral del 2%.

Clima de Negocios en Declive

El clima para los negocios también muestra signos de pesimismo. La proporción de especialistas que espera una mejora en los próximos seis meses ha caído del 33% al 28%, mientras que aquellos que anticipan un entorno sin cambios aumentaron del 55% al 63%. Solo un 8% considera que es un buen momento para invertir, frente a un 53% que opina lo contrario. La volatilidad de la política económica estadounidense ya ha tenido un impacto medible: cálculos de Oxford Economics para la Cámara de Comercio Internacional, citados por Expansión, indican que esta volatilidad redujo la inversión empresarial en un 6.8%. Este escenario de incertidumbre constante, lejos de ser un shock puntual, se perfila como un freno estructural para el desarrollo económico de México en la próxima década.