La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se perfila para extenderse más allá de lo previsto, una situación que, según las advertencias de especialistas de Banamex, tendrá un impacto directo y perjudicial en el flujo de inversiones hacia México.
Julio Ruiz, economista en jefe de Citi para México, durante el foro virtual "¿Peligra el tratado? El futuro de México ante la renegociación del T-MEC" organizado por El Financiero, subrayó que cada día de retraso en la revisión del acuerdo se traduce en un freno para la inversión y, consecuentemente, en tasas de crecimiento inferiores al potencial que México podría alcanzar.
La clave para mitigar estos efectos negativos, según Ruiz, reside en la certeza y claridad de las reglas establecidas dentro del propio Tratado. Cualquier modificación o ambigüedad podría generar un clima de incertidumbre que disuada a los inversionistas, quienes buscan entornos estables para desplegar su capital.
La primera ronda de negociaciones del T-MEC, que se está llevando a cabo, es solo el inicio de un proceso que se anticipa largo y complejo. Tanto en México como en Estados Unidos, las conversaciones continuarán a lo largo de los próximos meses, a pesar de que inicialmente se había fijado un plazo más ambicioso para la presentación de una primera versión revisada del acuerdo.
Especialistas de Banamex han proyectado que estas conversaciones podrían prolongarse hasta el año 2028, coincidiendo con el ciclo de la campaña presidencial en Estados Unidos. Este escenario, de extenderse las revisiones, crearía un panorama de incertidumbre prolongada para la economía mexicana, con repercusiones directas en la decisión de invertir de empresas nacionales y extranjeras.
El banco ha señalado que el esquema actual de revisiones del T-MEC no concluirá en la fecha inicialmente prevista, en gran medida debido a la estrategia de negociación que ha adoptado la administración de Donald Trump. Esta postura podría implicar un proceso más dilatado y sujeto a vaivenes políticos.
Banamex considera que el escenario más probable es el de revisiones anuales. Si bien esto preservaría el marco general del Tratado, mantendría un nivel elevado de incertidumbre. La resolución final, según el análisis del banco, dependerá en gran medida del entorno político en Estados Unidos, lo que sugiere que las revisiones podrían extenderse hasta la campaña presidencial de 2028, sin una definición clara a corto plazo.
Este ciclo de revisiones anuales, de concretarse, mantendría la incertidumbre empresarial en niveles elevados. Las empresas, al no tener certeza sobre las reglas del juego a largo plazo, podrían posponer o reducir sus planes de inversión, lo que afectaría la dinámica económica del país.
Sin embargo, Banamex también apunta a que México podría mantener ciertas ventajas competitivas frente a otros socios comerciales de Estados Unidos. Estos beneficios, derivados en parte de las tarifas arancelarias impuestas por la administración Trump, son cruciales y deben ser conservados para mantener la competitividad del país.
El T-MEC ha funcionado como un escudo protector para México, si bien no lo aísla completamente de las presiones arancelarias globales, sí le otorga una ventaja competitiva fundamental. La continuidad y claridad de este acuerdo son, por tanto, vitales para la economía nacional.
La advertencia de Banamex resalta la fragilidad de la recuperación económica y la necesidad de un marco comercial estable. La incertidumbre generada por el retraso en la revisión del T-MEC podría frenar no solo la inversión extranjera directa, sino también la inversión nacional, afectando la creación de empleo y el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).
Los actores económicos y el gobierno mexicano estarán atentos a los desarrollos de las negociaciones. La capacidad de México para navegar este complejo proceso y asegurar reglas claras y estables será determinante para mantener la confianza de los inversionistas y asegurar un futuro económico próspero.
La situación subraya la interconexión entre la política exterior, las negociaciones comerciales y la salud económica de un país. El T-MEC, más allá de ser un acuerdo comercial, se ha convertido en un pilar fundamental para la estabilidad y el crecimiento de la economía mexicana, y cualquier alteración en su marco podría tener consecuencias de gran alcance.