En un panorama comercial dominado por la vorágine de las grandes corporaciones y la constante amenaza de la obsolescencia, una joya del comercio mexicano se niega a desaparecer. Sumesa, la cadena de supermercados que fue pionera del autoservicio en la Ciudad de México, ha logrado sortear casi 80 años de crisis, cambios de dueño y una competencia feroz, para emerger ahora en una nueva etapa de relanzamiento. Su historia es un testimonio de adaptabilidad y una lección de cómo el ingenio empresarial puede prevalecer frente a las fuerzas del mercado.

La saga de Sumesa es particularmente notable si la comparamos con la de otros competidores históricos. Mientras que marcas como Superama sucumbieron ante la embestida de gigantes como Walmart, transformándose en Walmart Express, Sumesa no solo ha sobrevivido, sino que ha conservado su identidad y se mantiene como un negocio rentable. Durante años, las especulaciones sobre su posible absorción por formatos de mayor envergadura fueron constantes, pero la cadena demostró una tenacidad inquebrantable, manteniendo su nombre y su conexión con los consumidores capitalinos.

Actualmente, Sumesa forma parte del conglomerado Grupo La Comer, una entidad que también engloba a formatos como La Comer, City Market y Fresko. Este grupo, liderado por la influyente familia González Zabalegui, uno de los apellidos más emblemáticos en la historia del comercio minorista en México, tomó la decisión estratégica de preservar Sumesa. En lugar de integrarla o eliminarla, optaron por mantener su nombre y su legado, reconociendo el valor intrínseco de una marca con casi ocho décadas de historia y una clientela leal.

La génesis de Sumesa se remonta a 1946, cuando el visionario empresario Jaime Garza inauguró una tienda bajo el nombre de Supermercados S.A. en la colonia Del Valle. El concepto de autoservicio era revolucionario para la época, permitiendo a los clientes recorrer los pasillos y seleccionar sus productos de manera autónoma. Este modelo innovador pronto ganó adeptos, y la empresa experimentó una expansión significativa, llegando a operar cerca de 40 sucursales en la Ciudad de México y su área metropolitana tras fusionarse con Central de Mercados (Cemerca).

Sin embargo, la década de 1970 representó un punto de inflexión crítico. Problemas financieros y de gestión provocaron el cierre de más de 20 establecimientos, mermando considerablemente la presencia de la cadena. El rescate llegó en 1981, cuando Comercial Mexicana adquirió Sumesa. Bajo esta nueva administración, la marca experimentó una renovación de imagen y se reorientó hacia zonas urbanas de alto poder adquisitivo, consolidando su presencia en la capital del país.

El nuevo milenio trajo consigo más transformaciones. A finales de los noventa y principios de los 2000, varias sucursales fueron reconvertidas a otros formatos. Un ejemplo notable fue la tienda de Lomas de Chapultepec, que en 2006 se convirtió en el primer City Market, un concepto que posteriormente se expandiría a otras ciudades. El año 2015 marcó otro hito crucial: Comercial Mexicana vendió la mayoría de sus activos a Soriana. Sin embargo, las marcas emblemáticas como Sumesa, City Market y Fresko permanecieron bajo el control de la familia González, sentando las bases para la creación de Grupo La Comer un año después.

La clave de la longevidad de Sumesa no radica en una competencia frontal con los gigantes del sector, sino en una estrategia de nicho inteligente. La cadena ha sabido capitalizar su fortaleza en las compras de proximidad para consumidores urbanos, evitando la expansión masiva hacia formatos de gran superficie. Este enfoque le ha permitido mantener una conexión profunda con los habitantes de la Ciudad de México, cultivando una clientela fiel que trasciende generaciones.

El valor de marca de Sumesa fue un factor determinante para que Grupo La Comer decidiera conservarla. En un mercado donde otras cadenas históricas desaparecieron o cambiaron de nombre, la identidad de Sumesa demostró ser un activo invaluable. Sus ubicaciones estratégicas en colonias consolidadas y zonas de alta densidad poblacional refuerzan su propuesta de valor, donde la conveniencia y la cercanía priman sobre la extensión de los puntos de venta.

La evolución constante de su oferta es otro pilar fundamental de su éxito. Sumesa ha sabido adaptarse a las cambiantes preferencias de los consumidores, incorporando productos gourmet, orgánicos e importados. Además, ha implementado herramientas modernas como el servicio a domicilio y las cajas de autocobro, respondiendo a las demandas de un mercado cada vez más digitalizado y exigente.

La apuesta más reciente, lanzada en 2026, consolida esta visión de futuro. Grupo La Comer ha relanzado Sumesa como un formato enfocado en la proximidad urbana, reafirmando su compromiso con la conveniencia y la experiencia del cliente. Esta estrategia de adaptación continua, sin sacrificar su identidad distintiva, es lo que ha permitido a Sumesa mantenerse vigente y relevante a lo largo de casi ocho décadas.

La historia de Sumesa es un faro de esperanza para el comercio local y los empresarios mexicanos. Demuestra que la innovación, la adaptabilidad y un profundo entendimiento del consumidor pueden ser las claves para no solo sobrevivir, sino prosperar en un entorno económico desafiante. Su resurgimiento es una victoria para el sector productivo nacional, un recordatorio de que las empresas con raíces sólidas y una visión clara pueden redefinir su futuro y seguir siendo pilares de la economía.

El relanzamiento de Sumesa no es solo una estrategia de negocio; es una declaración de principios. Es la reafirmación de que el comercio mexicano tiene la capacidad de reinventarse y competir en igualdad de condiciones. La cadena se posiciona ahora para atraer a nuevas generaciones de consumidores, aquellos que valoran la calidad, la conveniencia y una conexión auténtica con las marcas que eligen.

En definitiva, Sumesa encarna el espíritu emprendedor que ha caracterizado a México. Su trayectoria, marcada por la resiliencia y la visión a largo plazo, la consolida como un referente del sector. El futuro de la cadena, bajo el paraguas de Grupo La Comer, se vislumbra prometedor, con la promesa de seguir sirviendo a la comunidad y fortaleciendo el tejido empresarial del país.