Carlos Slim Helú destapó públicamente una promesa incumplida del expresidente Andrés Manuel López Obrador: durante su sexenio, el tabasqueño aseguró al empresario que finalmente recibiría la concesión de televisión de paga para Telmex, autorización que lleva un cuarto de siglo negada y que nunca llegó.
"Nos había dicho que sí iba a darnos televisión de paga", reveló el ingeniero durante su conferencia de prensa anual, evidenciando que ni siquiera el gobierno de López Obrador —quien públicamente prometió el permiso— cumplió con su palabra. La concesión permanece bloqueada desde hace 25 años por distintas administraciones, dejando a Telmex compitiendo en desventaja regulatoria frente a sus rivales del sector.
En el mismo foro, Slim trazó un diagnóstico contundente sobre la economía estadounidense: Estados Unidos perdió su liderazgo industrial y hoy depende críticamente de México. El presidente de América Móvil señaló que sectores estratégicos como el automotriz y el acerero se debilitaron hasta volverse no competitivos, obligando a Washington a imponer aranceles de hasta 50 por ciento para proteger una industria que ya no puede competir globalmente.
"Estados Unidos tiene una industria muy débil, sus costos son muy altos y su producción es pequeña", afirmó el hombre más acaudalado de México. Según su análisis, la economía norteamericana atraviesa una transformación que redujo drásticamente su capacidad manufacturera, trasladando su fuerza laboral hacia servicios y tecnología, sectores donde los migrantes —muchos de ellos mexicanos— ganan terreno productivo.
El empresario subrayó que esta realidad obliga a Estados Unidos a mantener una relación de interdependencia con México, pese a políticas migratorias que calificó como "rudas con las familias". La integración económica entre ambos países, advirtió, continuará profundizándose por necesidad estratégica frente a bloques comerciales de otros continentes.
En contraste, Slim reconoció el esfuerzo de la presidenta Claudia Sheinbaum por contener la inflación mediante negociaciones con empresas, destacando especialmente el tope a precios de gasolina. "Al estar cuidando la inflación se evita que se dispare y afecte más al que menos tiene", valoró el magnate, señalando que mientras en Estados Unidos y otras naciones los combustibles subieron por el alza del petróleo, México logró mantener estabilidad mediante ajustes al IEPS.
La estrategia gubernamental, operada por la Profeco, ha permitido que los precios en las estaciones de servicio permanezcan controlados, una medida que el empresario calificó como "lo más notable" de la política económica actual para proteger el poder adquisitivo de los mexicanos.