En un ejercicio que parece más de propaganda que de rendición de cuentas, las mandatarias Claudia Sheinbaum y Delfina Gómez han salido a presumir supuestos logros en materia de seguridad en el Estado de México. Durante la reciente Mesa de Paz, se presentaron datos que, según ellas, demuestran la efectividad del Mando Unificado Oriente, una estrategia implementada hace más de un año.

Se afirma que, tras 461 días de operación en 15 municipios clave de la región, el robo de vehículos ha disminuido un 53 por ciento y los homicidios dolosos un 35 por ciento. Cifras que, de ser ciertas, serían motivo de celebración. Sin embargo, la realidad que viven a diario miles de ciudadanos en estas zonas pintan un panorama completamente distinto, uno donde la violencia y la impunidad siguen siendo la norma.

Un Espejismo de Paz en el Oriente Mexiquense

El Mando Unificado Oriente, que integra a municipios como Coacalco, Cuautitlán, Cuautitlán Izcalli, Naucalpan, Tlalnepantla, Ecatepec, Tecámac, Chalco, Valle de Chalco, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, La Paz, Chicoloapan, Ixtapaluca y Texcoco, se presenta como la punta de lanza de un "Plan Integral para el Oriente del Estado de México". Este plan, impulsado conjuntamente por la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y la Gobernadora Delfina Gómez Álvarez, busca, en teoría, fortalecer la seguridad y mejorar la calidad de vida de millones de habitantes.

La presentación de estos resultados corrió a cargo del coordinador del Mando Unificado Oriente, General Raúl Martínez González, quien detalló las cifras ante la mandataria mexiquense. La estrategia se basa en patrullajes, filtros de revisión, operativos focalizados y sesiones diarias de coordinación para definir acciones de inteligencia, investigación y prevención del delito. Todo suena muy bien en el papel, pero la percepción ciudadana dista mucho de esta narrativa oficial.

La Cruda Realidad Ignorada

Es crucial recordar que estas cifras se presentan en un contexto de profunda crisis de seguridad que azota al país y, particularmente, al Estado de México. Mientras las autoridades celebran reducciones porcentuales, la ciudadanía sigue siendo víctima de la delincuencia común y organizada. Los homicidios dolosos, aunque se reporten a la baja en estadísticas oficiales, siguen cobrando vidas y desintegrando familias. El robo de vehículos, si bien podría haber disminuido en ciertos rubros, no refleja la totalidad de los delitos de alto impacto que aterrorizan a la población.

La estrategia del Mando Unificado, aunque cuente con la participación de las tres órdenes de gobierno, parece ser insuficiente para erradicar las causas profundas de la violencia. La falta de oportunidades, la corrupción y la debilidad institucional son factores que alimentan el crimen y que no se abordan de manera efectiva con simples operativos de vigilancia. La narrativa de éxito choca frontalmente con la experiencia cotidiana de quienes viven bajo el constante temor de ser la próxima víctima.

¿Resultados Reales o Maquillaje Político?

La presentación de estos datos por parte de la administración de Sheinbaum y Gómez levanta serias dudas sobre su veracidad y su impacto real en la vida de los ciudadanos. En un país donde la inseguridad ha sido uno de los principales flagelos, cualquier estadística que pretenda mostrar una mejora debe ser analizada con extremo rigor y cautela. Es común que, en tiempos de campañas o de evaluaciones de gobierno, se recurra a cifras selectivas o a metodologías que distorsionen la realidad para proyectar una imagen de eficacia.

El hecho de que se resalte la participación de la Presidenta de México en esta estrategia, a pesar de que la seguridad es una responsabilidad primordialmente estatal y municipal, sugiere un intento por capitalizar cualquier supuesto éxito para fortalecer su imagen a nivel nacional. Sin embargo, la seguridad pública es un tema demasiado sensible y grave como para ser utilizado con fines meramente políticos. La ciudadanía exige resultados tangibles, no solo estadísticas que parecen sacadas de un informe de relaciones públicas.

El Contexto de la Violencia en el Edoméx

El Estado de México, por su tamaño y complejidad, ha sido históricamente un foco rojo en materia de seguridad. La presencia de grupos criminales, la disputa por territorios y las redes de complicidad han dificultado enormemente las labores de las autoridades. El Mando Unificado Oriente, si bien representa un esfuerzo de coordinación, no puede ser la única respuesta a un problema multifacético que requiere de estrategias integrales y de largo plazo.

La disminución de ciertos delitos, si se confirma con datos independientes y verificables, podría ser un indicio positivo. No obstante, no debe eclipsar la persistente ola de violencia que sigue afectando a la entidad. La percepción de inseguridad, alimentada por la constante exposición a noticias de crímenes y la falta de confianza en las instituciones, es un factor que las cifras oficiales difícilmente pueden modificar por sí solas.

Implicaciones y Futuro

La efectividad real del Mando Unificado Oriente y de las políticas de seguridad implementadas por los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Delfina Gómez deberá ser evaluada a mediano y largo plazo. Por ahora, las cifras presentadas parecen más un intento por generar una narrativa de éxito que un reflejo fiel de la situación que viven los habitantes del oriente del Estado de México. La ciudadanía espera acciones contundentes y resultados que se traduzcan en una vida más segura y libre de violencia, no solo en porcentajes que adornan informes oficiales.