La Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, ha emitido un decreto que obligará a todas las dependencias de la Administración Pública Federal a implementar el esquema de trabajo desde casa (home office) para sus empleados el próximo 11 de junio. Esta medida, publicada en el Diario Oficial de la Federación, tiene como objetivo principal aliviar la carga vehicular y garantizar la fluidez del transporte en la Ciudad de México, que se anticipa será escenario de un caos vial sin precedentes debido a la inauguración de la Copa del Mundo de la FIFA 2026 y al partido inaugural entre México y Sudáfrica en el Estadio Azteca.
La decisión presidencial responde a la necesidad de prevenir la saturación de las vialidades y asegurar la continuidad de las actividades administrativas y la prestación de servicios públicos, a pesar de la esperada afluencia de aficionados y las protestas sociales que coinciden con el evento deportivo. Sheinbaum Pardo enfatizó en su conferencia matutina que la meta es evitar "tráfico" y "problemas" derivados de la concentración de personas y vehículos en la capital.
Sin embargo, el decreto no es de aplicación universal dentro del gobierno. Existen excepciones notables que aseguran la operación de sectores críticos. Los trabajadores del sector salud, aquellos involucrados en emergencias sanitarias, protección civil y atención de desastres, continuarán laborando de manera presencial. De igual forma, las actividades relacionadas con la seguridad nacional, seguridad pública, protección ciudadana, así como las operaciones de migración y aduanas, no se verán afectadas por la disposición.
Otras áreas exentas incluyen la operación de infraestructura crítica y servicios estratégicos como el transporte, la movilidad, las telecomunicaciones, la energía eléctrica, hidrocarburos, combustibles, agua potable y saneamiento. La administración federal busca así garantizar que los servicios esenciales para la población no sufran interrupciones, a pesar de las circunstancias extraordinarias.
Asimismo, se excluyen de la medida aquellas actividades directamente vinculadas con la organización, seguridad, movilidad y operación del Mundial de la FIFA 2026. Esto abarca desde la logística del evento hasta la seguridad de los asistentes y la gestión del flujo de personas en las sedes y zonas de aficionados. La continuidad de programas sociales y servicios públicos prioritarios que requieran atención presencial también se mantendrá.
La medida de home office se extiende también a la petición de la Jefa de Gobierno al sector privado. Sheinbaum hizo un llamado a las empresas de la Ciudad de México para que, en la medida de lo posible, permitan a sus empleados realizar sus labores administrativas no esenciales desde sus hogares el mismo 11 de junio. Esta solicitud busca multiplicar el efecto de la medida gubernamental y reducir aún más la circulación de vehículos en la metrópoli.
Paralelamente, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha oficializado la suspensión de clases para el 11 de junio en todos los niveles educativos en la Ciudad de México. Esta disposición abarca preescolar, primaria, secundaria, bachillerato, educación superior y normal, permitiendo a estudiantes y personal docente evitar los desplazamientos y la congestión vehicular.
La coincidencia de la inauguración del Mundial con diversas movilizaciones sociales, como las convocadas por madres buscadoras, transportistas, campesinos y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), añade una capa de complejidad a la logística del día. La CNTE, en particular, ha mantenido una presencia constante en las inmediaciones del Zócalo, sede del FIFA Fan Fest, lo que podría generar fricciones adicionales.
El decreto de Sheinbaum, aunque enfocado en la gestión del tráfico, también pone de manifiesto la magnitud del evento deportivo y su impacto en la vida cotidiana de la capital. La decisión de mandar a casa a miles de burócratas y suspender clases subraya la preocupación de las autoridades por mantener un mínimo de normalidad operativa en medio de un evento de alcance global.
La implementación del home office y la suspensión de clases son medidas preventivas que buscan mitigar los efectos negativos de la concentración masiva de personas y vehículos. La efectividad de estas acciones dependerá de la colaboración del sector privado y de la comprensión ciudadana ante las restricciones temporales.
Este tipo de disposiciones, aunque necesarias para eventos de gran envergadura, también abren el debate sobre la flexibilidad laboral y la adopción de modelos de trabajo remoto como herramientas permanentes para la gestión urbana y la mejora de la calidad de vida en las grandes ciudades.
La inauguración del Mundial 2026 se perfila como un desafío logístico considerable para la Ciudad de México, y las medidas adoptadas por el gobierno son un intento por anticiparse y controlar los posibles escenarios de caos, priorizando la seguridad y la movilidad.
La ciudadanía, por su parte, deberá estar atenta a las indicaciones y planificar sus desplazamientos con antelación, considerando las restricciones y recomendaciones emitidas por las autoridades para el 11 de junio.