La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció este lunes que su informe de rendición de cuentas, programado para el 31 de mayo, no podrá llevarse a cabo en el Zócalo capitalino. La razón: el FIFA Fan Fest ocupa la plaza principal del país.
"El Zócalo está lleno del Fan Fest. Es muy chiquito el espacio que queda y están trabajando", admitió la mandataria durante su conferencia matutina. La confesión evidencia una falta de planeación: el gobierno federal sabía desde hace meses que el Mundial 2026 requeriría el espacio, pero aparentemente no consideró el conflicto de agenda.
Sheinbaum ahora busca alternativas de último minuto. Sostendrá reuniones con su equipo para decidir si el acto se realizará desde Palacio Nacional, mientras promete instalar pantallas en los 32 estados para transmitir su mensaje. La improvisación contrasta con la pompa que suele caracterizar estos eventos gubernamentales.
La presidenta justificó la necesidad del informe como respuesta a una supuesta "ofensiva mediática" y para reforzar el discurso sobre soberanía nacional. "En México decidimos los mexicanos", declaró, en referencia a las recientes tensiones con Estados Unidos por el caso del gobernador sinaloense Rubén Rocha y la presencia de agentes de la CIA en Chihuahua.
Mientras tanto, el Zócalo permanecerá ocupado por el Fan Fest desde el 11 de junio hasta el 19 de julio. El evento deportivo contará con una megapantalla de 510 metros cuadrados —la más grande entre las 16 sedes mundialistas— y se espera que reciba 55 mil visitantes diarios.
La ironía no pasa desapercibida: un gobierno que presume defender la soberanía nacional cede su espacio simbólico más importante a un evento organizado por una federación internacional de futbol. El mensaje político tendrá que esperar; el balón manda.