La presidenta Claudia Sheinbaum expresó su rechazo a lo que calificó como injerencismo histórico de Estados Unidos en América Latina, tras conocerse la intención del Departamento de Justicia estadounidense de presentar cargos contra Raúl Castro, exmandatario de Cuba.
La acusación se relaciona con el derribo de dos aeronaves pertenecientes a la organización anticastrista Hermanos al Rescate, que fueron interceptadas mientras sobrevolaban territorio cubano durante la década de 1990.
Durante su intervención, la jefa del Ejecutivo mexicano cuestionó la pertinencia temporal de la acción legal. "Hace 30 años, imagínense. ¿Qué sentido tiene que en este momento acusen a una persona por algo que ocurrió hace 30 años?", planteó la mandataria.
Sheinbaum reafirmó los principios de la política exterior mexicana, destacando el compromiso histórico del país con la autodeterminación de las naciones. Según la presidenta, esta postura contrasta con lo que describió como una visión intervencionista.
La mandataria subrayó que México mantiene vigente su tradición diplomática, la cual rechaza cualquier forma de injerencia en los asuntos internos de otros pueblos y naciones.
El incidente original ocurrió en febrero de 1996, cuando la Fuerza Aérea cubana derribó dos avionetas civiles piloteadas por miembros de Hermanos al Rescate, resultando en la muerte de cuatro personas. Cuba justificó la acción argumentando violación de su espacio aéreo soberano.
La posición expresada por Sheinbaum se enmarca en la doctrina Estrada, principio rector de la diplomacia mexicana que promueve la no intervención y el respeto a la soberanía de las naciones.