La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha manifestado un claro "interés" en sostener una reunión privada con el Presidente de China, Xi Jinping, durante la próxima cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que se celebrará en noviembre. Esta declaración subraya la disposición de la actual administración para fortalecer los lazos diplomáticos y comerciales con la potencia asiática, marcando una diferencia notable con la postura de su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, quien priorizaba una agenda más enfocada en asuntos internos.
Sheinbaum, quien ha demostrado una apertura a los viajes internacionales que contrasta con la cautela de su antecesor, confirmó este viernes 25 de septiembre su interés en el encuentro bilateral. "Sí, sí sería de nuestro interés y ya lo informaríamos con su tiempo", respondió la mandataria ante los cuestionamientos de la prensa, dejando la puerta abierta a futuras confirmaciones sobre la agenda específica de su participación en la APEC.
Un Viaje Estratégico a la APEC
A diferencia de su ausencia en la reciente Asamblea General de la ONU, donde México fue representado por el Canciller Roberto Velasco, la Presidenta Sheinbaum ha confirmado su asistencia a la cumbre de la APEC. La decisión de acudir a este importante foro económico se fundamenta en la próxima responsabilidad que México asumirá como anfitrión de la APEC en 2028. Es una práctica habitual que el país que albergará el evento en el futuro participe activamente en las ediciones previas para familiarizarse con la organización y los temas clave.
La mandataria destacó que las relaciones entre México y China atraviesan un momento de "buenas relaciones". Hizo referencia a la reciente visita del Canciller Velasco a Beijing, durante la cual se abordaron temas comerciales y otros aspectos relevantes de la relación bilateral. Este acercamiento se produce en un contexto de intensas negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos, su principal socio económico, en el marco de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Diferencias en la Política Comercial
La estrategia de la administración Sheinbaum busca reconfigurar las importaciones, con un objetivo claro de incrementar las compras provenientes de Estados Unidos y, simultáneamente, reducir aquellas originadas en otros países. Esta política tiene como meta explícita disminuir el déficit comercial estadounidense con México, una de las principales demandas de Washington en las negociaciones del T-MEC. La Presidenta Sheinbaum ha sido enfática al señalar las distinciones fundamentales en la relación comercial con ambos gigantes económicos.
"Con Estados Unidos tenemos un acuerdo comercial de libre comercio y con China no", afirmó la mandataria. "Hay comercio, pero no hay un acuerdo de libre comercio. Por eso, la relación en términos comerciales es distinta". Esta declaración subraya la naturaleza de la relación con China, basada en intercambios comerciales sin el marco formal de un tratado de libre comercio, lo que implica dinámicas y negociaciones diferentes a las que se sostienen con su vecino del norte.
El Contexto de la Relación México-China
La relación bilateral entre México y China ha ganado una atención considerable en las últimas semanas. Durante la visita del Canciller Velasco a Beijing, el Ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, enfatizó que los vínculos entre ambas naciones "no están dirigidos contra ningún tercero" y expresó su deseo de que estas relaciones no se vean afectadas por factores externos. Estas declaraciones buscan asegurar a México que la cooperación con China se mantiene dentro de un marco de respeto mutuo y sin intenciones de confrontación con otras potencias.
Históricamente, la relación comercial entre México y China ha sido objeto de debate. Mientras que China se ha consolidado como un actor económico global de primer orden, México ha buscado equilibrar sus relaciones comerciales para no depender excesivamente de un solo socio. La administración actual parece estar reevaluando este equilibrio, buscando oportunidades de diversificación sin descuidar la importancia estratégica de su relación con Estados Unidos.
Las negociaciones en torno al T-MEC y la revisión de sus cláusulas, especialmente en lo referente a las reglas de origen y la política energética, han puesto de relieve la necesidad de México de mantener una política exterior activa y pragmática. La posible reunión entre Sheinbaum y Xi Jinping podría ser un escenario para explorar cómo alinear intereses y mitigar posibles fricciones comerciales, especialmente ante la creciente presión de Estados Unidos por reconfigurar las cadenas de suministro globales.
En el ámbito económico, la diversificación de mercados y la atracción de inversiones son pilares fundamentales para el crecimiento sostenido. La apertura de Sheinbaum hacia China, sin menoscabo de la relación con Estados Unidos, podría interpretarse como un intento por fortalecer la posición negociadora de México y aprovechar las oportunidades que ofrece el dinámico mercado asiático. La cumbre de la APEC se perfila, así, como un escenario clave para definir las futuras directrices de la política exterior y económica de México en la región Asia-Pacífico.
La mandataria ha sido clara en que la agenda de encuentros bilaterales aún está en proceso de definición. Sin embargo, el solo hecho de expresar públicamente su interés en reunirse con Xi Jinping envía una señal clara sobre las prioridades de su gobierno en materia de política exterior y su voluntad de dialogar directamente con los líderes de las principales potencias económicas mundiales. El seguimiento a esta posible reunión será crucial para entender las implicaciones a corto y largo plazo para la economía mexicana y su posicionamiento en el escenario internacional.