La presidenta Claudia Sheinbaum lanzó este lunes una propuesta que suena más a ultimátum que a conciliación: que Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, devuelva los recursos que presuntamente se apropió durante su gestión como gobernador de Campeche, en lugar de enfrentar un proceso penal que podría llevarlo a prisión.
En su conferencia matutina, Sheinbaum dejó clara su postura ante el caso de desafuero que pende sobre 'Alito' Moreno desde julio de 2025, cuando la Fiscalía de Campeche acusó al priista de peculado por 83 millones de pesos durante su mandato estatal entre 2015 y 2019. "Mejor que regrese lo robado", sentenció la mandataria, argumentando que recuperar los recursos públicos "conviene más al pueblo de México" que encarcelar a un político corrupto.
La propuesta presidencial incluye mecanismos como la extinción de dominio si Moreno se niega a devolver voluntariamente lo que, según la acusación fiscal, sustrajo de las arcas campechanas. Sheinbaum insistió en que los fondos recuperados podrían destinarse a programas sociales, aunque evitó explicar por qué el expediente de desafuero lleva casi un año estancado en la Cámara de Diputados, donde Morena tiene mayoría calificada.
El diputado Hugo Éric Flores había señalado en diciembre que el proceso avanza "lento" debido a la "revisión detallada" de la investigación, una justificación que contrasta con la celeridad que el oficialismo ha mostrado en otros casos políticos. Mientras tanto, Moreno conserva su fuero como senador y su control férreo sobre el aparato priista.
La respuesta del líder tricolor no se hizo esperar. A través de redes sociales, Moreno acusó a Sheinbaum de persecución política y amenazas, calificando a Morena como "narcopartido" y señalando que la presidenta busca distraer la atención de los señalamientos que autoridades estadounidenses han hecho contra funcionarios cercanos a su gobierno, incluido el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
"Conmigo se equivoca", desafió Moreno en un mensaje directo a la presidenta. "Usted puede usar todo el poder del Estado para amenazarme, acosarme o perseguirme. Yo no me voy a callar. El problema no soy yo", agregó el priista, quien ha convertido su defensa legal en bandera política contra el oficialismo.
La propuesta de Sheinbaum plantea una pregunta incómoda: ¿por qué ofrecer una salida negociada a quien su propio gobierno acusa de robo millonario? La respuesta podría estar en la aritmética legislativa o en la conveniencia política de mantener a Moreno como adversario útil, más que como reo efectivo. Mientras el desafuero se enfría en comisiones, los 83 millones de pesos siguen sin aparecer y el PRI sigue bajo el mando de su líder más cuestionado.