La expectativa por la inauguración del Mundial 2026 se vio empañada por una decisión que generó controversia: la ausencia de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, y la alcaldesa de Iztapalapa, Clara Brugada, en el Fan Fest oficial instalado en el Zócalo capitalino.

En lugar de compartir la emoción del arranque del torneo con miles de aficionados, ambas figuras políticas optaron por asistir a la inauguración de las mejoras en el Deportivo Los Galeana, un evento de menor escala y con una audiencia significativamente reducida. Esta elección ha sido interpretada por muchos como una estrategia para evitar la exposición mediática y las posibles preguntas incómodas sobre la seguridad, la infraestructura y otros temas sensibles que podrían surgir en un evento masivo.

El Fan Fest del Zócalo, diseñado para ser el epicentro de la celebración futbolística en la Ciudad de México, esperaba congregar a miles de personas para disfrutar de los partidos, actividades recreativas y la convivencia. La presencia de Sheinbaum y Brugada habría sido un gesto de unidad y apoyo al evento, pero su ausencia ha dejado un vacío y ha abierto la puerta a especulaciones sobre las verdaderas razones de su decisión.

Fuentes cercanas a la Jefatura de Gobierno intentaron justificar la asistencia al Deportivo Los Galeana como un "acto de cercanía con la comunidad" y una "oportunidad para supervisar obras de infraestructura deportiva", pero la narrativa no ha logrado disipar las dudas.

La inauguración del Mundial 2026 es un evento de gran relevancia para México, que comparte la sede con Estados Unidos y Canadá. La Ciudad de México, como una de las sedes principales, tenía la oportunidad de mostrar su capacidad organizativa y su pasión por el fútbol al mundo. Sin embargo, la decisión de las máximas autoridades capitalinas de no estar presentes en el Zócalo ha sido vista como una oportunidad perdida.

Las redes sociales y los foros de discusión se han llenado de comentarios críticos hacia Sheinbaum y Brugada. Los usuarios cuestionan por qué prefirieron un evento privado y de menor impacto en lugar de unirse a la fiesta popular. "¿A qué le temen?", "¿Por qué le huyen a la gente?", "Parece que no les importa el Mundial ni los ciudadanos", son algunas de las frases que se repiten.

Este incidente se suma a una serie de cuestionamientos sobre la gestión de la Ciudad de México y la forma en que sus líderes se presentan ante la ciudadanía. La imagen proyectada es la de figuras políticas que prefieren eventos controlados y con menor escrutinio público, en lugar de la transparencia y la cercanía que la ciudadanía demanda.

La inauguración del Deportivo Los Galeana, aunque importante para los habitantes de la zona, palidece en comparación con la magnitud del evento deportivo global. La elección de Sheinbaum y Brugada de priorizar este evento sobre el Fan Fest del Zócalo envía un mensaje contradictorio sobre su compromiso con la celebración y la unidad nacional.

Analistas políticos señalan que esta decisión podría ser un cálculo estratégico para evitar ser asociadas con posibles problemas de organización o seguridad en el Zócalo, o para no desviar la atención de sus propias agendas políticas. Sin embargo, la percepción pública es que se trata de una evasión de responsabilidades y de un desaire a la afición.

El Mundial 2026 representa una oportunidad única para México de proyectar una imagen positiva a nivel internacional. La forma en que se gestionan los eventos públicos y la presencia de los líderes políticos en ellos son aspectos cruciales para el éxito de esta proyección.

La ausencia de Sheinbaum y Brugada en el Zócalo durante la inauguración del Mundial 2026 deja una sombra de duda sobre su compromiso con la celebración y la unidad nacional. La ciudadanía esperaba ver a sus líderes compartiendo la alegría del fútbol, pero en su lugar, se encontraron con una ausencia que habla por sí sola.

El Deportivo Los Galeana se convirtió, por decisión de las autoridades, en el escenario alternativo a la fiesta principal. Un evento que, si bien puede tener su importancia local, no puede compararse con la trascendencia de la inauguración de un Mundial en el corazón de la capital del país.

La pregunta que queda en el aire es si esta decisión tendrá repercusiones en la percepción pública de las aspirantes presidenciales y si la ciudadanía recordará esta ausencia en momentos clave de la contienda electoral.

El Mundial 2026 apenas comienza, y ya ha sido escenario de un debate político que poco tiene que ver con el deporte, pero mucho con la forma en que se ejerce el poder en la Ciudad de México.