La Selección Mexicana se prepara para su debut en la Copa del Mundo 2026, un partido que, como es tradición, genera una mezcla de esperanza y ansiedad entre la afición. Este año, el Tri enfrentará a Sudáfrica en un encuentro que, más allá de los tres puntos en disputa, representa la continuación de una racha positiva que ha marcado la historia reciente del equipo nacional en sus presentaciones iniciales.

Durante décadas, el partido inaugural de un Mundial era sinónimo de sufrimiento para México. Los anales del fútbol registran un historial desalentador en los primeros encuentros, donde las derrotas y las goleadas eran la norma. Sin embargo, un punto de inflexión crucial se dio en la Copa del Mundo celebrada en casa en 1986, a partir de la cual la suerte del combinado azteca cambió drásticamente.

Los Primeros Años: Una Historia de Derrotas

El primer capítulo de México en un Mundial se remonta a Uruguay 1930. En aquel entonces, el equipo nacional tuvo el dudoso honor de disputar el partido inaugural de la historia de los Mundiales, enfrentándose a Francia. El resultado fue una contundente derrota por 4-1, marcando el inicio de una tendencia que se prolongaría por varias décadas.

Tras ese primer tropiezo, la Selección Mexicana entró en una espiral de resultados negativos en sus debuts. Los partidos iniciales no solo se traducían en derrotas, sino también en marcadores abultados que evidenciaban las dificultades del equipo para competir al más alto nivel. La capacidad de anotar goles en estos encuentros era prácticamente nula, aumentando la frustración de los aficionados.

Pasaron 36 años y cinco Copas del Mundo antes de que México lograra sumar su primer punto en un partido debut. Fue en Inglaterra 1966, cuando el equipo logró un empate a un gol frente a Francia. Este resultado, aunque modesto, representó un pequeño respiro y una señal de que el equipo comenzaba a dar pasos, aunque lentos, hacia la mejora.

La siguiente oportunidad de ser anfitrión llegó en México 1970. A pesar de jugar en casa y contar con el apoyo de un Estadio Azteca repleto, el equipo nacional no pudo conseguir la victoria en su debut, conformándose con un empate a cero goles ante la Unión Soviética. La falta de contundencia seguía siendo un lastre.

La participación en Argentina 1978 fue particularmente desastrosa. En un partido que, en teoría, debía ser favorable ante Túnez, la Selección Mexicana cayó por 3-1, sumando otra derrota a su historial de debuts mundialistas. Este resultado evidenció que, a pesar de las expectativas, el equipo aún no lograba consolidarse en la élite.

Los debuts mundialistas de México hasta 1978 se caracterizaron por una marcada tendencia a la derrota: Uruguay 1930 (4-1 vs Francia), Brasil 1950 (4-0 vs Brasil), Suiza 1954 (5-0 vs Brasil), Suecia 1958 (3-0 vs Suecia), Chile 1962 (2-0 vs Brasil). El empate de 1966 contra Francia y el de 1970 contra la URSS fueron excepciones a la regla de la derrota, pero la victoria seguía siendo esquiva.

México 1986: El Cambio de Paradigma

La segunda vez que México tuvo el privilegio de albergar una Copa del Mundo, en 1986, el ambiente era de optimismo. El Estadio Azteca se preparaba para recibir a Bélgica en el partido inaugural, y la esperanza de un triunfo histórico estaba en el aire. Esta vez, el equipo respondió.

Con una actuación destacada, la Selección Mexicana derrotó a Bélgica por 2-1, logrando así su primera victoria en un partido debut de Mundial. Este triunfo no solo significó tres puntos valiosos, sino que también rompió una sequía de 56 años sin conocer la victoria en su primer encuentro mundialista. Fue el inicio de una nueva era.

A partir de México 1986, la narrativa de los debuts mundialistas para el Tri cambió radicalmente. Aunque hubo algún tropiezo, como la derrota por 1-0 ante Noruega en Estados Unidos 1994, la tendencia general se inclinó hacia resultados positivos.

Entre Francia 1998 y Alemania 2006, la Selección Mexicana encadenó una racha de victorias consecutivas en sus partidos debut. Triunfos ante Corea del Sur (3-1), Croacia (1-0) e Irán (3-1) consolidaron esta nueva mentalidad ganadora.

El ciclo de victorias se vio interrumpido en Sudáfrica 2010, donde el equipo anfitrión logró arrancar un empate a un gol. Sin embargo, este resultado se sumó a la racha de imbatibilidad en debuts, demostrando la solidez que el equipo había adquirido.

La Era Moderna: Consolidación y Fortaleza

Desde Brasil 2014 hasta Qatar 2022, la Selección Mexicana ha mantenido una impresionante racha de imbatibilidad en sus partidos inaugurales. En este periodo, el equipo ha cosechado dos victorias y un empate, destacando además por no haber recibido gol en ninguno de estos encuentros.

Los resultados recientes son contundentes: México 1-0 Camerún (Brasil 2014), Alemania 0-1 México (Rusia 2018) y México 0-0 Polonia (Qatar 2022). Estas cifras reflejan una madurez táctica y una solidez defensiva que han convertido los debuts mundialistas en oportunidades para sumar puntos y generar confianza desde el primer minuto.

La racha actual de 28 años sin perder en partidos debut mundialistas es un testimonio del crecimiento y la evolución del fútbol mexicano. Este legado, forjado a partir de la experiencia y la perseverancia, será el punto de partida para el equipo en la Copa del Mundo 2026, donde la afición espera que la tendencia positiva continúe y se traduzca en un desempeño histórico para el Tri en casa.