La industria turística mexicana enfrenta un panorama sombrío ante la decisión gubernamental de incrementar el Derecho de No Residente (DNR), una medida que, según la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), catapultará a México a la cima de los destinos más costosos para los viajeros internacionales.

Peter Cerdá, director general de ALTA, expresó su profunda preocupación ante esta política, señalando que México, reconocido mundialmente como un destino turístico de primer orden, se está volviendo prohibitivo debido a su carga impositiva. "Es preocupante que un país como México, que a nivel global es visto como un destino turístico, que sus impuestos sean tan altos. Venir a México es caro y estás empujando (con el alza de tasas) al viajero a otro destino o a un competidor en la región", afirmó Cerdá en una entrevista.

Un Incremento que Pone en Jaque la Competitividad

El gobierno mexicano, si bien ha moderado el alza inicialmente prevista, ha decidido mantener un incremento que, en conjunto con las tasas existentes, elevará el costo para el turista extranjero. Originalmente planeado un aumento del 35%, la cifra se ha reducido a la mitad, pero el impacto sigue siendo significativo. Con la adición de aproximadamente diez dólares al DNR, los turistas que deseen visitar el país deberán desembolsar un total de 141 dólares únicamente por concepto de tasas e impuestos.

Esta cifra coloca a México en una posición desfavorable en comparación con otros países de la región. Mientras que naciones como Chile o Perú mantienen tasas aeroportuarias que no superan los 30 dólares para viajeros internacionales, México se perfila como el más oneroso. "México ya registra los costos más altos de los mercados analizados, con cerca de 131 dólares por pasajero extranjero. Con el aumento propuesto del DNR, esa cifra sube a 141 dólares (...) Cada costo adicional al tiquete reduce la competitividad y pone en riesgo empleos, inversión y turismo", detalló Cerdá durante el Foro Anual de ALTA en la Ciudad de México.

El Destino de los Recursos: Un Fideicomiso Cuestionado

La controversia no solo radica en el encarecimiento del turismo, sino también en el destino de los fondos recaudados. A diferencia de otros países donde el DNR está directamente vinculado a la promoción turística, como en República Dominicana, en México los recursos captados por esta tarifa, que ascenderán a casi 50 dólares por pasajero, se canalizan hacia empresas paraestatales controladas por el ejército. Entre ellas se encuentran el Grupo Mundo Maya y el Tren Maya, entidades que, a pesar de operar con pérdidas operativas, reciben sustanciosos recursos a través de un fideicomiso.

Esta práctica ha generado cuestionamientos sobre la transparencia y la eficiencia en el uso de los fondos públicos, especialmente cuando se argumenta la necesidad de inversión para mantener la competitividad del sector turístico.

El Sector Empresarial, en Desacuerdo

Desde la perspectiva del sector empresarial y productivo, esta medida representa un golpe a la recuperación y al crecimiento del turismo, un pilar fundamental de la economía mexicana. Los empresarios han manifestado en diversas ocasiones su desacuerdo con el incremento de las tarifas, argumentando que desincentiva la llegada de visitantes y, por ende, afecta a toda la cadena de valor del turismo: hoteles, restaurantes, transportistas y prestadores de servicios.

Históricamente, el sector turístico ha sido un motor de generación de empleo y divisas para México. La ALTA, representando a las aerolíneas, es un actor clave en este ecosistema, y su advertencia subraya la importancia de mantener una política de precios competitiva para atraer y retener al turismo internacional. La asociación ha insistido en que las tasas aeroportuarias y gubernamentales deben ser vistas como herramientas para fomentar la conectividad y el desarrollo, no como una fuente principal de ingresos fiscales sin considerar el impacto en la industria.

Implicaciones a Largo Plazo

El riesgo latente es que México pierda atractivo frente a competidores regionales que ofrecen experiencias similares a un costo menor. Esto podría traducirse en una disminución de la afluencia turística, afectando no solo a las grandes empresas, sino también a miles de pequeños y medianos negocios que dependen del turismo para subsistir. La estrategia de encarecer la visita, sin una justificación clara de reinversión directa en la mejora de la experiencia turística, podría ser contraproducente a largo plazo.

Analistas del sector señalan que la política fiscal debe ir de la mano con estrategias de promoción y desarrollo turístico que fortalezcan la imagen de México como un destino accesible y de calidad. La ALTA ha reiterado su disposición a dialogar con las autoridades para encontrar soluciones que equilibren las necesidades fiscales del gobierno con la vitalidad del sector turístico, un sector que requiere inversión constante y políticas de apoyo para mantener su competitividad global.

La decisión de aumentar el DNR, en este contexto, se percibe como una señal contradictoria a los esfuerzos por consolidar y expandir la industria turística mexicana, un sector que ha demostrado su resiliencia y su capacidad para generar beneficios económicos y sociales significativos para el país.