El Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha presentado una audaz estrategia para atraer a micro y pequeñas empresas, así como a personas físicas, al Régimen Simplificado de Confianza (Resico). La propuesta, que entraría en vigor opcionalmente en 2027, incluye una tasa reducida del 7% para el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y la eliminación de la obligación contable, buscando así facilitar el cumplimiento fiscal y fomentar la formalización.
Un IVA Atractivo y Simplificado
La iniciativa, contenida en el Paquete Económico 2027, plantea una tasa de IVA del 7% como una opción para los contribuyentes. Gari Flores, administrador general de Recaudación del SAT, explicó que esta tasa representa la carga fiscal efectiva que actualmente pagan estos sectores, considerando las devoluciones. "Se puede optar si es conveniente, pues también se quita el tema de la contabilidad", señaló Flores, destacando que el pago del 7% sería directo sobre los ingresos.
Esta medida busca responder a las solicitudes de diversas cámaras empresariales que han manifestado la necesidad de simplificar trámites y cargas administrativas. La posibilidad de optar por una tasa fija y definitiva sobre los ingresos cobrados, sin la complejidad de determinar el IVA acreditable, representa un alivio significativo para muchos pequeños y medianos empresarios que a menudo carecen de los recursos o conocimientos para una gestión fiscal detallada.
Federico De Noriega Olea, socio del área corporativa y financiera en Hogan Lovells Cadwalader, calificó la medida como "ingeniosa" y "fácil de administrar". Según el especialista, el contribuyente simplemente pagaría un porcentaje fijo sobre lo facturado, sin tener que preocuparse por los impuestos pagados a sus proveedores, lo cual simplifica enormemente la contabilidad y el proceso de pago.
Adiós a la Contabilidad para Personas Físicas
Uno de los aspectos más atractivos de la propuesta es la eliminación de la contabilidad para las personas físicas inscritas en el Resico que opten por este esquema. Siempre y cuando emitan y conserven sus Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDI), la carga de llevar registros contables complejos se vería drásticamente reducida. Esto liberaría tiempo y recursos para que los empresarios se enfoquen en sus actividades productivas.
La propuesta enviada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) al Congreso de la Unión también contempla un aumento en los umbrales de ingresos para poder acceder al Resico. Para personas morales, el límite pasaría de 35 a 50 millones de pesos, mientras que para personas físicas, el umbral subiría de 3.5 a cinco millones de pesos. Estos ajustes buscan ampliar el espectro de empresas que pueden beneficiarse de este régimen simplificado.
Menos Carga Administrativa: Pagos Trimestrales
Adicionalmente, el SAT busca optimizar la presentación de declaraciones. Actualmente, los contribuyentes del Resico deben presentar declaraciones mensuales de Impuesto Sobre la Renta (ISR) e IVA de forma independiente. La propuesta para el siguiente ejercicio fiscal es unificar estos pagos en una sola declaración trimestral, reduciendo la carga administrativa de tres declaraciones y dos formularios a solo uno por trimestre.
"Entonces se reduce de tres declaraciones en un trimestre, a una, y de dos formularios, a un formulario", detalló Flores, subrayando la eficiencia que esto representaría para los contribuyentes. Esta consolidación de obligaciones fiscales simplifica el proceso y disminuye la probabilidad de errores o incumplimientos.
El Reto de la Recaudación y la Informalidad
La propuesta, si bien es positiva para la formalización y la simplificación fiscal, plantea interrogantes sobre el cumplimiento de las metas de recaudación del SAT. El Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) ha expresado preocupación, señalando que estas medidas podrían no ser tan favorables para los ingresos del sector público.
La meta de recaudación fiscal para 2027 se proyecta en 6.3 billones de pesos, un incremento significativo respecto al año anterior. El SAT confía en alcanzar esta cifra a través de dos vertientes principales: la facilitación del cumplimiento voluntario mediante la digitalización y simplificación de trámites, y el combate frontal a la evasión y elusión fiscal, incluyendo la propuesta de limitar deducciones y pérdidas fiscales.
Flores aseguró que la mejora en la atención al contribuyente, la digitalización de procesos y la ampliación de la cobertura de oficinas móviles seguirán impulsando el cumplimiento voluntario. Paralelamente, se espera que la reforma para limitar deducciones y pérdidas fiscales, de ser aprobada, genere una recaudación adicional de al menos 130,000 millones de pesos.
Sin embargo, especialistas como Federico De Noriega Olea advierten que, aunque el esquema simplificado facilitará la vida a los contribuyentes actuales, podría no ser suficiente para incentivar la incorporación de una gran parte de la economía informal al sistema fiscal. El reto de formalizar a los pequeños comercios que actualmente operan al margen de la ley sigue siendo uno de los principales desafíos para el gobierno.
En contexto, la política fiscal mexicana ha buscado históricamente un equilibrio entre la recaudación necesaria para financiar el gasto público y la simplificación de obligaciones para fomentar la actividad económica y la formalización. Las medidas propuestas por el SAT reflejan una continuación de esta tendencia, priorizando la facilidad para el contribuyente, aunque con la necesidad de asegurar que no se comprometan los objetivos de recaudación ni se deje fuera a sectores importantes de la economía informal.
El éxito de estas iniciativas dependerá de su implementación efectiva y de la capacidad del SAT para comunicar sus beneficios y asegurar que los contribuyentes comprendan las implicaciones de optar por el esquema del 7% de IVA sin derecho a acreditamiento. La estrategia busca, en última instancia, ampliar la base de contribuyentes y fortalecer la recaudación a largo plazo, haciendo el sistema fiscal más accesible y menos oneroso para las pequeñas unidades económicas del país.
La propuesta de simplificación fiscal, que incluye la reducción del IVA y la eliminación de la contabilidad, se alinea con las demandas del sector empresarial por un entorno fiscal más predecible y manejable. Al ofrecer estas facilidades, el gobierno busca no solo aumentar la recaudación, sino también promover una cultura de cumplimiento y formalidad, elementos clave para el desarrollo económico sostenible.
El SAT, al lanzar esta oferta, demuestra una voluntad de adaptarse a las necesidades del mercado y de escuchar las peticiones de los sectores productivos. La clave estará en la ejecución y en la comunicación clara de los beneficios y las contrapartidas de este nuevo esquema opcional, asegurando que realmente cumpla su objetivo de "seducir" a las micro y pequeñas empresas hacia la formalidad fiscal.