A partir del próximo 1 de junio, los importadores mexicanos enfrentarán un nuevo esquema de cumplimiento fiscal con la entrada en vigor de la Manifestación de Valor Electrónica ante el Servicio de Administración Tributaria. La medida, que recibió una prórroga el 31 de marzo, traslada la responsabilidad del trámite directamente a las empresas importadoras, quienes deberán digitalizar completamente sus procesos de compra-venta internacional.
La nueva disposición obliga a integrar documentación completa para acreditar el valor y la trazabilidad de las mercancías a través de la Ventanilla Única de Comercio Exterior, utilizando firma electrónica. Según especialistas consultados, el objetivo central es combatir la subvaluación y triangulación de productos importados, en línea con el Plan Maestro del SAT contra la evasión fiscal.
Sergio Islas, CEO de Siem Business, señaló que el principal desafío radica en la implementación tecnológica necesaria para auditar facturas, manifestaciones de valor y pedimentos sin contradicciones. Las empresas que no han digitalizado sus procesos enfrentan costos adicionales en tecnología y capacitación de personal. "Ya no basta con tener el pedimento correcto. Ahora se requiere un expediente electrónico robusto que soporte contratos, pagos, fletes, seguros y toda la trazabilidad de la operación", explicó Pedro Canabal, socio de Baker Tilly México.
Manuel Muñiz, de Deloitte México, advirtió que la información necesaria suele estar dispersa en múltiples sistemas empresariales, lo que vuelve el proceso manual, lento y propenso a errores cuando los datos no están estructurados. Los errores o inconsistencias pueden derivar en multas, cancelación de patentes de agentes aduanales, pérdida de programas IMMEX o exclusión del padrón de importadores.
Especialistas también identificaron problemas en la plataforma Vucem, ahora administrada por la Agencia de Transformación Digital, donde algunos campos carecen de candados de validación. Además, persisten inconsistencias en la interpretación de reglas de origen entre distintas aduanas, lo que puede generar retrasos en las cadenas de suministro.
Pese a los retos, Canabal consideró que el sector atraviesa una curva de aprendizaje que culminará con la alineación de México a estándares internacionales exigidos por el tratado con la Unión Europea y el T-MEC, cuya revisión inicia el 1 de julio. Las empresas que cumplan correctamente con la Manifestación de Valor Electrónica podrán aprovechar mejor el mercado europeo, defender preferencias arancelarias del T-MEC y demostrar la materialidad de sus operaciones ante socios comerciales y autoridades fiscales.