En un esfuerzo por salvaguardar una de las tradiciones más emblemáticas de México, legisladores de Morena en el Congreso de la Ciudad de México han presentado una iniciativa para declarar la flor de cempasúchil, junto con los saberes y prácticas asociadas a su cultivo, como patrimonio biocultural de la capital.
La propuesta busca que la Secretaría de Cultura capitalina inicie los procedimientos necesarios para formalizar esta declaratoria, reconociendo el profundo vínculo histórico y cultural que esta flor naranja tiene con las civilizaciones mesoamericanas y su papel insustituible en las celebraciones del Día de Muertos.
Raíces Milenarias y Simbolismo Profundo
El cempasúchil, cuyo nombre proviene del náhuatl "cempoalxochitl" (flor de veinte pétalos), ha sido un elemento central en la cosmovisión de los pueblos originarios de México desde tiempos prehispánicos. Su vibrante color y su aroma penetrante la han convertido en un símbolo de vida, muerte y renacimiento, elementos intrínsecamente ligados a la concepción del Mictlán, el inframundo azteca.
Históricamente, la flor de cempasúchil se utilizaba en rituales funerarios, ofrendas a los dioses y como elemento decorativo en ceremonias importantes. Su uso se extendió a lo largo de los siglos, adaptándose y fusionándose con las tradiciones católicas tras la conquista, pero manteniendo su esencia como puente entre el mundo de los vivos y el de los difuntos.
El Cultivo en el Suelo de Conservación
La iniciativa pone especial énfasis en el cultivo tradicional de la flor de cempasúchil en el suelo de conservación de la Ciudad de México. Esta vasta área, que abarca zonas rurales y de valor ecológico, es fundamental para la producción de diversos cultivos, incluyendo el cempasúchil, y representa un bastión de la agricultura tradicional y los conocimientos ancestrales.
Proteger este cultivo en el suelo de conservación no solo significa salvaguardar una especie vegetal, sino también preservar las técnicas agrícolas heredadas, los conocimientos sobre el manejo de la tierra y el agua, y la economía de las comunidades rurales que dependen de esta actividad. La propuesta busca asegurar que estas prácticas no se pierdan ante la expansión urbana y los desafíos del cambio climático.
El Día de Muertos: Una Tradición Viva
La celebración del Día de Muertos, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2008, es uno de los eventos culturales más importantes de México. En el corazón de esta festividad se encuentra la flor de cempasúchil, cuyas alfombras y caminos guían a las almas de los difuntos de regreso a casa.
El aroma y el color de estas flores adornan altares, panteones y hogares, creando una atmósfera única de recuerdo, amor y conexión espiritual. La declaratoria como patrimonio biocultural busca fortalecer y proteger esta tradición, reconociendo la importancia del cempasúchil como elemento indispensable para su continuidad.
Implicaciones y Futuro de la Declaratoria
La declaratoria como patrimonio biocultural implicaría un reconocimiento oficial y un marco de protección para el cultivo y los saberes asociados al cempasúchil. Esto podría traducirse en políticas públicas destinadas a apoyar a los productores locales, fomentar la investigación y la difusión de conocimientos, y garantizar la sostenibilidad del ecosistema donde se cultiva.
Analistas señalan que esta iniciativa, impulsada por Morena, responde a una creciente conciencia sobre la importancia de preservar el patrimonio cultural y natural de la Ciudad de México. Al destacar el valor del cempasúchil, se busca no solo honrar el pasado, sino también asegurar un futuro donde las tradiciones y la biodiversidad coexistan armónicamente.
La propuesta ahora deberá ser analizada y votada por el pleno del Congreso capitalino. De ser aprobada, sentará un precedente importante en la protección de elementos culturales y agrícolas que definen la identidad de la Ciudad de México y del país.