LA HERENCIA NEOLIBERAL: UN LEGADO DE ABANDONO

Martí Batres Guadarrama, al frente del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), ha lanzado una contundente acusación contra los gobiernos anteriores, a los que ha calificado de "neoliberales", señalando que durante sus administraciones se perpetró un profundo descuido de las clínicas y hospitales públicos en México. Según Batres, esta negligencia sistemática sentó las bases de la actual crisis en el sistema de salud, dejando una infraestructura deteriorada y una atención deficiente para millones de mexicanos.

Las declaraciones del director del ISSSTE no son un hecho aislado, sino que se enmarcan en una narrativa recurrente por parte de funcionarios del actual gobierno federal, quienes buscan deslindar responsabilidades directas sobre los problemas persistentes en la materia. La estrategia parece ser clara: atribuir las carencias y deficiencias actuales a un "legado" de políticas económicas y sociales implementadas en décadas pasadas, bajo la etiqueta de "neoliberalismo".

LA DEFENSA DEL "ACTUAR": ¿CURA O PALIO?

Por su parte, Zoé Robledo Aburto, quien dirige el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ha salido en defensa de las acciones emprendidas por la administración actual. Robledo argumenta que "lo que cura es actuar", una frase que busca encapsular la idea de que el gobierno está tomando medidas concretas y efectivas para revertir el supuesto daño histórico. Sin embargo, esta defensa se enfrenta a la realidad de un sistema de salud que aún presenta graves deficiencias, desde la escasez de medicamentos hasta la saturación de servicios.

La postura de Robledo sugiere que la inacción o la mala gestión del pasado son los principales obstáculos, y que el gobierno actual, a través de su "actuar", está en proceso de sanar las heridas. No obstante, la efectividad y el alcance de estas acciones son objeto de constante escrutinio por parte de la ciudadanía y de diversos sectores de la sociedad civil, quienes a menudo son los primeros en experimentar las fallas del sistema.

CONTEXTO HISTÓRICO: LA SALUD BAJO EL NEOLIBERALISMO

Históricamente, los periodos asociados al "neoliberalismo" en México, que abarcan aproximadamente desde la década de 1980 hasta principios del siglo XXI, estuvieron marcados por políticas de ajuste estructural, privatización de empresas paraestatales y una reducción del gasto público en áreas sociales. En el sector salud, esto se tradujo en una tendencia hacia la desinversión en infraestructura pública, la externalización de servicios y un enfoque en la eficiencia administrativa por encima de la cobertura universal y la calidad de la atención.

Los críticos de estas políticas argumentan que fomentaron la desigualdad en el acceso a servicios de salud, beneficiando a quienes podían pagar por servicios privados y dejando a amplios sectores de la población a merced de un sistema público cada vez más precario. La falta de inversión sostenida en mantenimiento, equipamiento y personal médico durante esas décadas es un punto recurrente en los análisis sobre el deterioro del sistema de salud mexicano.

IMPLICACIONES POLÍTICAS Y SOCIALES

La estrategia de culpar a "gobiernos neoliberales" por los problemas actuales de salud tiene claras implicaciones políticas. Permite al gobierno actual presentarse como un agente de cambio y redención, contrastando su gestión con la de administraciones pasadas que son percibidas negativamente por una parte importante de la población. Esta narrativa busca consolidar el apoyo popular y justificar las políticas implementadas, incluso si los resultados tangibles aún no son evidentes para todos.

Sin embargo, esta atribución de culpas también puede ser vista como una forma de evadir la autocrítica y la rendición de cuentas. Si bien es innegable que el sistema de salud arrastra problemas de larga data, la responsabilidad de la administración actual radica en cómo aborda y resuelve dichos problemas, no solo en señalar a sus predecesores. La efectividad de las políticas implementadas, la transparencia en el uso de los recursos y la mejora perceptible en la calidad y acceso a los servicios son los verdaderos indicadores del éxito o fracaso de la gestión actual.

LA REALIDAD EN EL TERRENO: ENTRE DECLARACIONES Y NECESIDADES

Mientras los directivos del ISSSTE y el IMSS intercambian argumentos sobre las causas de la crisis sanitaria, la realidad en los hospitales y clínicas públicas sigue siendo un desafío diario. Pacientes que esperan horas para ser atendidos, falta de medicamentos esenciales, equipos médicos obsoletos y personal sobrecargado son testimonios que contrastan con las declaraciones oficiales.

La defensa de que "lo que cura es actuar" requiere ser respaldada por evidencia concreta y medible. ¿Se han incrementado significativamente los presupuestos para salud? ¿Se ha logrado abatir el desabasto de medicamentos? ¿Ha mejorado la infraestructura hospitalaria? Las respuestas a estas preguntas son cruciales para evaluar la efectividad de las acciones gubernamentales y determinar si realmente se está saliendo de la "crisis provocada" por administraciones anteriores.

EL ROL DE LA OPOSICIÓN Y LA SOCIEDAD CIVIL

En este contexto, la oposición política y la sociedad civil organizada tienen un papel fundamental. Deben exigir transparencia, rendición de cuentas y resultados tangibles. La crítica no debe limitarse a señalar fallas, sino también a proponer soluciones viables y a monitorear la implementación de las políticas públicas en materia de salud.

La narrativa de "ellos contra nosotros" puede ser políticamente útil, pero no resuelve los problemas de fondo. Es necesario un diálogo constructivo y un esfuerzo conjunto para fortalecer el sistema de salud mexicano, garantizando el acceso universal a servicios de calidad para todos los ciudadanos, independientemente de su condición socioeconómica o de las "herencias" políticas.

¿QUÉ SIGUE PARA EL SISTEMA DE SALUD?

El futuro del sistema de salud mexicano dependerá de la capacidad del gobierno actual para ir más allá de las retóricas y demostrar resultados concretos. La inversión sostenida, la gestión eficiente de los recursos, la atención a las necesidades del personal médico y la mejora de la infraestructura son pasos ineludibles.

La "cura" para la crisis sanitaria no vendrá únicamente de señalar al pasado, sino de construir un presente y un futuro donde la salud sea una prioridad real y efectiva, garantizada para todos los mexicanos. La tarea es monumental, y el tiempo para demostrar que "actuar" es verdaderamente curativo, corre.