La otrora vital refinería Ing. Antonio M. Amor, ubicada en Salamanca, Guanajuato, ha registrado su peor caída productiva del año. En abril, la planta, con una capacidad instalada de 220,000 barriles diarios, apenas logró producir 46,798 barriles diarios de petrolíferos. Esto representa un colapso del 60.4% en comparación con los 118,440 barriles diarios que se procesaron en marzo, según las estadísticas oficiales de Petróleos Mexicanos (Pemex).

El impacto es particularmente severo en la producción de combustibles esenciales. La elaboración de gasolinas se desplomó un 59.9%, pasando de 39,157 barriles diarios en marzo a tan solo 15,669 barriles diarios en abril. De manera similar, la producción de diésel sufrió una contracción del 56.6%, cayendo de 25,605 barriles diarios a 11,105 barriles diarios en el mismo periodo.

El Corazón del Problema: Falta de Materia Prima

Gonzalo Monroy, director de la consultora GMEC, fue claro al señalar la causa principal de este descalabro: la falta de suministro de petróleo crudo. "No le mandaron petróleo crudo, no tiene la suficiente materia para hacer sus productos como diésel y gasolina", afirmó el especialista, subrayando una falla crítica en la cadena de abasto de Pemex.

Las cifras de Pemex confirman esta versión. En abril, a la refinería de Salamanca se le enviaron únicamente 55,720 barriles diarios de petróleo crudo para su procesamiento. Esta cantidad representa una disminución del 54.5% respecto a los 122,533 barriles diarios que se recibieron en marzo. La composición del crudo recibido también varió, con 8,986 barriles diarios de crudo pesado, 23,367 de crudo ligero y otros 23,367 de superligero.

Incógnitas en el Suministro

Sin embargo, la explicación de la falta de crudo no está exenta de interrogantes. Monroy señaló que no está claro si el problema radica en una escasez general de materia prima disponible, o si se trata de un fallo logístico. Factores como la reparación o mantenimiento de ductos, o alguna otra complicación en la infraestructura de transporte, podrían estar impidiendo que el crudo llegue a donde se necesita. La opacidad en la comunicación por parte de Pemex sobre las causas exactas agrava la preocupación.

El Sistema Nacional de Refinación Bajo Presión

La caída en Salamanca no es un incidente aislado, aunque sí el más drástico. El Sistema Nacional de Refinación (SNR) en su conjunto experimentó una disminución del 8.1% en la producción total de petrolíferos durante abril. La producción general pasó de 1,146,910 barriles diarios en marzo a 1,053,491 barriles diarios en el mes siguiente.

Otras refinerías importantes también mostraron signos de desaceleración. Minatitlán y Madero, por ejemplo, registraron caídas en su producción de combustibles del 13.76% y 13.68% respectivamente. Minatitlán produjo 122,052 barriles diarios en abril, mientras que Madero generó 103,847 barriles diarios.

Dos Bocas, la Excepción que Confirma la Regla

En un contraste notable, la refinería de Dos Bocas, a pesar de haber enfrentado diversos incidentes operativos a lo largo del año, logró incrementar su producción de combustibles. En marzo, este complejo tabasqueño produjo 158,144 barriles diarios de diversos productos como gasolinas, diésel, gas LP y coque. Para abril, la cifra aumentó a 163,596 barriles diarios, demostrando una resiliencia operativa que contrasta fuertemente con la situación de Salamanca.

El Contexto de la Autosuficiencia Energética

Esta situación se presenta en un momento crítico para la administración federal, que ha hecho de la autosuficiencia energética y la reducción de la dependencia de combustibles importados una de sus prioridades. La disminución en la producción de las refinerías nacionales, especialmente en plantas clave como Salamanca, pone en entredicho la viabilidad de alcanzar estos objetivos y podría obligar a un mayor recurso a las importaciones, justo lo contrario de lo que se busca.

La capacidad instalada de la refinería de Salamanca es de 220,000 barriles diarios, una cifra considerable dentro del SNR. Su desplome productivo no solo afecta la disponibilidad de gasolinas y diésel a nivel nacional, sino que también impacta negativamente las finanzas de Pemex y la estrategia energética del país.

Implicaciones y Futuro Incierto

La falta de crudo en Salamanca es un síntoma preocupante de posibles problemas estructurales dentro de Pemex. Ya sea por una planificación deficiente en la asignación de recursos, problemas logísticos no resueltos, o una combinación de ambos, la realidad es que una de las refinerías más importantes del país está operando muy por debajo de su capacidad.

La dependencia de la importación de crudo ligero y pesado para alimentar las refinerías nacionales es un factor que siempre ha estado presente. Sin embargo, la incapacidad de garantizar el suministro a una planta específica como Salamanca, que además es crucial para la producción de combustibles, genera serias dudas sobre la gestión y la capacidad operativa de la empresa estatal.

El gobierno federal deberá dar explicaciones claras sobre las causas de esta drástica reducción y presentar un plan de acción contundente para revertir la tendencia. La seguridad energética del país y la promesa de autosuficiencia están en juego, y la refinería de Salamanca se ha convertido, de la noche a la mañana, en un símbolo de los desafíos que enfrenta el sector energético mexicano.

La situación exige una respuesta rápida y transparente por parte de Pemex y la Secretaría de Energía. La falta de información detallada sobre los motivos del desabasto de crudo solo alimenta la especulación y la preocupación entre los analistas y la opinión pública, quienes observan con atención si esta crisis en Salamanca es un hecho aislado o el presagio de problemas mayores en el corazón de la producción de hidrocarburos de México.