Rusia ha reanudado sus ataques contra la región ucraniana de Jersón, poniendo fin a la tregua humanitaria más prolongada de la guerra, que se extendió por seis días. La pausa, que comenzó el 27 de octubre y concluyó el domingo 1 de noviembre, había permitido la evacuación de cientos de civiles y la entrega de ayuda humanitaria a comunidades afectadas por el conflicto.

Fin de la Tregua y Reanudación de Hostilidades

La reanudación de los bombardeos se produjo apenas unas horas después de la expiración del acuerdo de alto el fuego. Las autoridades ucranianas reportaron una nueva ofensiva rusa contra Jersón, incluyendo un ataque con dron contra una instalación médica en el centro de la ciudad y otro contra un automóvil en el distrito de Korabelny, que dejó dos personas heridas.

El gobernador regional, Oleksandr Prokudin, había advertido previamente a los habitantes sobre un posible aumento de los bombardeos tras el fin de la tregua. El ejército ucraniano, por su parte, acusó a Moscú de haber aprovechado los seis días de relativa calma para reforzar sus posiciones, reorganizar unidades militares, ampliar sus defensas contra drones y transportar municiones.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, no negó las actividades de fortificación por parte de las fuerzas rusas, calificándolas de habituales durante las pausas militares. Aseguró que las tropas ucranianas habrían realizado acciones similares.

Operación Humanitaria y Evacuaciones

A pesar del regreso de los ataques, ambas partes reconocieron los resultados positivos de la operación humanitaria en Oleshki, una ciudad bajo ocupación rusa en Jersón. El acuerdo permitió despejar caminos minados, entregar suministros esenciales como alimentos y medicamentos, y organizar la salida de residentes atrapados cerca de la línea del frente.

La primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, desempeñó un papel en las gestiones para alcanzar este acuerdo, que también contó con la intervención del papa León XIV y la coordinación de representantes de derechos humanos de Rusia y Ucrania.

El domingo, las fuerzas ucranianas informaron de la evacuación de 167 civiles de áreas amenazadas en Jersón, incluyendo 22 menores y 21 personas con movilidad reducida. Dmitro Lubinets, comisionado de derechos humanos de Ucrania, afirmó que ambos bandos cumplieron los compromisos establecidos durante la tregua. El Kremlin, a su vez, destacó la cooperación entre Lubinets y su homóloga rusa, Yana Lantratova, en la supervisión de la ayuda y las evacuaciones.

Incidentes Cibernéticos y Negociaciones de Paz

La conclusión de la tregua coincidió con incidentes informáticos en ambos países que afectaron sus sistemas de alertas de emergencia. En Ucrania, se denunció una intrusión en una aplicación de alertas de misiles y drones, que difundió mensajes falsos sobre una supuesta amenaza de radiación y ataque nuclear. Las autoridades ucranianas desmintieron la información y recomendaron consultar canales oficiales.

Horas después, el Ministerio de Situaciones de Emergencia de Rusia también reportó un ataque informático contra su aplicación de alertas, desde la cual circularon mensajes falsos sobre supuestas ojivas nucleares dirigidas a distintas regiones del país. Hasta el momento, no hay atribuciones confirmadas para ninguno de los incidentes, lo que impide establecer una posible relación entre ellos.

La reanudación de los enfrentamientos se produce en un contexto de estancamiento en las negociaciones de paz. Estados Unidos continúa intentando mantener abiertas las conversaciones entre Moscú y Kiev para buscar una salida diplomática al conflicto. Se prevé que representantes de ambos países retomen las negociaciones este mes con mediación estadounidense, aunque los encuentros previos no han logrado avances significativos en las diferencias territoriales y militares.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha presionado por un alto el fuego más amplio, pero Rusia mantiene su firme intención de continuar la ofensiva en el este de Ucrania. La situación en Jersón subraya la complejidad y la persistencia del conflicto, a pesar de los esfuerzos humanitarios y diplomáticos.

En Oleshki, una ciudad que experimentó la tregua de manera más intensa, los residentes habían vivido meses de precariedad extrema, llegando a cazar palomas para subsistir. La pausa permitió un respiro temporal, pero la realidad de la guerra se impone de nuevo con la reanudación de los ataques.

La comunidad internacional observa con preocupación la escalada de violencia y la falta de avances concretos hacia una solución pacífica, mientras los civiles continúan siendo las principales víctimas de este prolongado conflicto.