El canciller ruso Serguei Lavrov informó este lunes a su homólogo estadounidense Marco Rubio que las fuerzas armadas de Rusia iniciarán una campaña de ataques sistemáticos contra objetivos militares estratégicos en la capital ucraniana.

La comunicación telefónica entre ambos funcionarios sirvió como canal oficial para notificar la nueva fase de operaciones militares que Moscú planea ejecutar en territorio ucraniano.

Según la declaración rusa, los blancos prioritarios incluyen instalaciones de la industria de defensa ucraniana, así como las sedes donde se coordinan las decisiones militares y políticas del gobierno de Kiev.

La notificación directa al Departamento de Estado estadounidense representa un movimiento diplomático inusual en el contexto del conflicto, que podría interpretarse como un intento de evitar malentendidos con Washington mientras se intensifican las acciones militares.

Los centros de mando y control militar en la capital ucraniana se convertirán en objetivos recurrentes de las operaciones rusas, según lo comunicado por el jefe de la diplomacia del Kremlin.

Esta escalada marca un endurecimiento en la estrategia militar rusa, que hasta ahora había concentrado sus operaciones principalmente en las regiones orientales y meridionales de Ucrania.

La conversación entre Lavrov y Rubio se produce en un momento de tensión creciente en el conflicto, que se aproxima a cumplir más de dos años desde su inicio en febrero de 2022.