El gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, acudió ayer a las instalaciones de la Fiscalía General de la República en Culiacán para rendir declaración ministerial. La comparecencia se produce después de que el gobierno estadounidense lo señalara públicamente de mantener presuntos vínculos con Los Chapitos, brazo armado del cártel de Sinaloa.
Junto a Rocha Moya comparecieron el senador de Morena Enrique Inzunza Cázarez, el vicefiscal estatal Dámaso Castro Zaavedra y el ex jefe de la Policía de Investigación Marco Antonio Almanza Avilés. Los cuatro funcionarios —todos vinculados al gobierno morenista en Sinaloa— enfrentan acusaciones que Washington ha hecho públicas en el marco de su estrategia contra el narcotráfico.
La citación de la FGR representa un golpe político mayúsculo para el oficialismo sinaloense. Rocha Moya, quien solicitó licencia al cargo tras el escándalo, ahora debe responder ante las autoridades federales por señalamientos que ponen en entredicho la legitimidad de su administración y la de su partido en el estado.
Las acusaciones estadounidenses contra funcionarios de Morena en Sinaloa revelan la profundidad de la crisis de seguridad y gobernabilidad que enfrenta la entidad. La presunta infiltración del crimen organizado en las estructuras del poder estatal plantea interrogantes sobre la capacidad del partido gobernante para combatir al narcotráfico cuando sus propios cuadros están bajo sospecha.
La comparecencia ante la FGR marca apenas el inicio de un proceso que podría derivar en investigaciones formales. Mientras tanto, Sinaloa permanece sumida en una espiral de violencia que ha cobrado cientos de vidas desde que estalló la guerra entre facciones del cártel, precisamente bajo el gobierno de Rocha Moya.
La crisis política en Sinaloa expone las contradicciones del discurso oficial de Morena sobre seguridad. Un gobernador del partido en el poder, junto con operadores clave de su administración, ahora debe explicar ante la justicia mexicana los señalamientos de colusión con la misma organización criminal que supuestamente combatían.