El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, anunció este martes su dimisión irrevocable del cargo y su renuncia a ser candidato en las próximas elecciones generales, programadas para el 29 de noviembre. La decisión se produce tras el trágico choque de trenes ocurrido la semana pasada, que cobró la vida de 69 personas y dejó un centenar de heridos.
Puente comunicó su renuncia en una comparecencia ante la Diputación Permanente del Congreso, donde enfatizó que la determinación fue tomada en cuanto tuvo conocimiento del accidente en Urda, Toledo. En este siniestro, dos trenes de alta velocidad colisionaron, resultando en la devastadora cifra de 69 fallecidos y aproximadamente cien personas lesionadas.
El ahora exministro calificó su dimisión como una cuestión de "dignidad política, coherencia y empatía con las víctimas". Sostuvo que su decisión busca "estar a la altura" de su partido, el PSOE, y de quienes le antecedieron en el cargo, "de los que entregaron todo por servir a su idea de país y sociedad, más justa e igualitaria".
Puente fue enfático al señalar que "no puede continuar en el cargo con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año, por muy distintos que sean y tenga o no responsabilidad directa en ellos". Esta declaración subraya la magnitud de la crisis que ha sacudido al sector ferroviario español bajo su gestión.
El ministro reveló haber informado al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, de su decisión de dimitir minutos antes de hacerla pública. Curiosamente, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros celebrado esa misma mañana, Puente había mantenido que no contemplaba la renuncia.
En su alocución, Puente también expresó su agradecimiento a Sánchez por su "confianza sin límite" y extendió un llamado a "todos los progresistas de este país a ayudarle" en las inminentes elecciones generales, argumentando que "se lo merece".
El accidente fatal ocurrió el pasado miércoles 28 de octubre, cuando un tren AVE de Renfe, que cubría la ruta Madrid-Sevilla, impactó por detrás a un tren detenido de la compañía Iryo. El impacto provocó que varios vagones se precipitaran por un terraplén. En total, ambos convoyes transportaban a 544 pasajeros.
Presión política y exigencias de renuncia
La dimisión de Puente se produce en un contexto de alta tensión política en España. Desde que ocurrió la colisión, el segundo siniestro ferroviario grave del año tras el ocurrido en Adamuz, que dejó 46 muertos, la oposición al gobierno de coalición progresista no ha cesado de reclamar la cabeza del ministro.
El partido de ultraderecha Vox, a través de su portavoz en el Congreso, Pepa Millán, aseguró que harían "lo imposible" para que Sánchez y Puente asumieran su "responsabilidad penal" en el accidente. Millán criticó duramente a Sánchez, tildándolo de "último responsable de todo el caos y del calvario constante en que ha convertido España en los últimos años", y sobre Puente, afirmó que "no tenía que haber llegado al día de hoy como ministro" y que "no se puede tener más poca vergüenza y carecer de más humanidad".
El Partido Nacionalista Vasco (PNV) también se sumó a las demandas, solicitando la dimisión de Puente como respuesta a la sociedad por la "crisis" generada por los dos accidentes y para "permitir la restauración de la confianza" en el servicio público ferroviario.
Por su parte, el conservador Partido Popular (PP) exigió igualmente la renuncia de Puente, instándole a asumir su responsabilidad política. La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, reprochó al ministro lo "bien que se le da explicar por qué muere gente en los trenes" y "qué mal" evitarlo, calificando la situación como un "fallo sistémico" y "una causalidad, no una casualidad".
Incluso desde la coalición izquierdista Sumar, la portavoz en el Congreso, Verónica Barbero, reclamó "desde el respeto y la lealtad", que el ministro dimitiera tras ofrecer todas las explicaciones y "en el momento que lo vea oportuno", reconociendo la gravedad de la situación.
Medidas de apoyo y seguridad
En un esfuerzo por mitigar las consecuencias de la tragedia, el ministro había informado previamente sobre la aprobación por parte del Ejecutivo español de una línea de ayudas de 30 millones de euros destinada a indemnizar a las víctimas del accidente y a sus familiares. Este anuncio se realizó tras el Consejo de Ministros de la mañana.
Entre las medidas anunciadas para hacer frente a la crisis y prevenir futuros incidentes, se contempla la reducción temporal del número de frecuencias en la línea Madrid-Sevilla, donde ocurrieron ambos accidentes, si bien se mantendría el número total de plazas ofrecidas. Además, se llevará a cabo una revisión extraordinaria de los sistemas de seguridad por parte de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria.
El gobierno español también se comprometió a reforzar los centros de control, incrementar las plantillas de personal y a introducir mejoras tecnológicas significativas con el objetivo de elevar el nivel de seguridad en la alta velocidad ferroviaria, un sector clave para la movilidad en el país.
La renuncia de Óscar Puente marca un punto de inflexión en la gestión del transporte en España, evidenciando la profunda preocupación ciudadana y la presión política ante la seguridad ferroviaria. La sucesión en el cargo y las medidas concretas que se implementen serán cruciales para restaurar la confianza pública en un sistema que ha sufrido dos golpes devastadores en un corto periodo de tiempo.