Los mexicanos que reciben dinero del extranjero están cambiando la forma en que acceden a esas remesas. Durante 2025, por primera vez en la historia, los montos depositados directamente en cuentas bancarias rebasaron a los cobros en efectivo, según reveló un análisis del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos.
Esta transformación en los patrones de recepción de remesas no fue un fenómeno aislado. La tendencia se mantuvo firme durante el primer trimestre de 2026, confirmando que se trata de un cambio estructural en los hábitos financieros de las familias beneficiarias.
El estudio del Cemla documenta cómo la digitalización de los servicios financieros ha permeado incluso en las comunidades que tradicionalmente dependían de casas de cambio y servicios de envío de dinero en efectivo para recibir los recursos enviados por sus familiares en el extranjero.
Este viraje hacia la bancarización representa un hito en la inclusión financiera del país. Miles de familias mexicanas que antes operaban exclusivamente en efectivo ahora cuentan con acceso a productos bancarios, lo que potencialmente les abre la puerta a otros servicios como créditos, seguros y ahorro formal.
Las remesas constituyen una de las principales fuentes de divisas para México y representan un ingreso vital para millones de hogares en todo el territorio nacional, especialmente en estados con alta tradición migratoria.