La celebración del triunfo de la Selección Mexicana en la inauguración del Mundial 2026 trajo consigo una ola de alegría y optimismo por las calles de la Ciudad de México. Sin embargo, para la arteria principal de la capital, el Paseo de la Reforma, esta algarabía se vio empañada por un fenómeno que las autoridades capitalinas han intentado erradicar sin éxito: el regreso masivo del comercio ambulante.

Tras la euforia desatada por el primer partido del Tri, que culminó con una victoria esperada, miles de capitalinos y visitantes se volcaron a las calles para celebrar. En medio de este fervor, los vendedores informales vieron una oportunidad de oro y, en cuestión de horas, comenzaron a instalar sus puestos a lo largo de Reforma, ocupando banquetas y carriles, y devolviendo a la avenida su caótica postal.

Este resurgimiento del ambulantaje en una de las avenidas más emblemáticas de la ciudad no es un hecho aislado, sino la reiteración de un problema crónico que ha puesto en jaque a las administraciones locales. Recordemos que apenas en octubre de 2025, se llevaron a cabo más de 40 operativos de desalojo en esta misma zona, con el objetivo de recuperar el espacio público y garantizar la movilidad y seguridad de peatones y automovilistas.

Los esfuerzos de las autoridades, encabezadas en su momento por la Jefatura de Gobierno, parecían haber dado frutos. Los operativos, que incluyeron la participación de elementos de la policía y personal de vía pública, lograron retirar cientos de puestos que obstruían el paso y generaban condiciones insalubres. La promesa era clara: mantener un Reforma libre de comercio informal para dignificar la imagen de la ciudad y facilitar el tránsito.

Sin embargo, la fragilidad de estas medidas se ha puesto de manifiesto una vez más. La aparente tregua se rompió con la llegada de un evento de gran magnitud como es la inauguración del Mundial. La multitud, la distracción y la oportunidad de ventas rápidas fueron suficientes para que los vendedores informales, muchos de ellos organizados, volvieran a desplegar su mercancía.

Este ciclo de desalojos y regresos plantea serias interrogantes sobre la efectividad de las estrategias implementadas. ¿Son suficientes los operativos esporádicos para contener un fenómeno con raíces tan profundas? ¿Falta una estrategia integral que aborde las causas subyacentes de la proliferación del comercio informal, como la falta de oportunidades económicas y la informalidad laboral?

La presencia del ambulantaje en Reforma no solo afecta la estética urbana y la movilidad, sino que también genera competencia desleal para los negocios establecidos que pagan impuestos y cumplen con regulaciones. Además, la falta de control sanitario en muchos de estos puestos representa un riesgo para la salud pública, especialmente en un contexto donde la higiene es primordial.

La situación actual en Paseo de la Reforma es un reflejo de la complejidad de gobernar una metrópoli como la Ciudad de México. Si bien la celebración deportiva es un motivo de orgullo nacional, no debe servir como pretexto para el desorden y la anarquía en el espacio público. Las autoridades tienen la responsabilidad de mantener el orden y la legalidad, incluso en momentos de júbilo colectivo.

Se espera que, tras la euforia inicial, las autoridades capitalinas retomen las acciones necesarias para desalojar a los vendedores informales y restaurar el orden en Paseo de la Reforma. La pregunta clave es si esta vez se implementarán medidas más contundentes y sostenibles que eviten que este capítulo se repita en futuras celebraciones o eventos masivos.

La ciudadanía observa con atención. La capacidad de la administración para gestionar este tipo de situaciones será un termómetro de su eficacia y compromiso con el ordenamiento urbano. El Mundial 2026 es una vitrina para México, y la imagen que proyecte la capital del país en sus arterias principales es fundamental.

El desafío es grande: equilibrar la celebración de eventos deportivos de talla mundial con la necesidad de mantener la funcionalidad y el orden en la ciudad. La batalla por el control del espacio público en Paseo de la Reforma parece estar lejos de terminar, y el triunfo de la Selección Mexicana, irónicamente, ha reavivado un conflicto latente.

La recuperación del espacio público en Reforma debe ser una prioridad constante, no solo una respuesta reactiva a eventos específicos. Se requiere una visión a largo plazo que involucre a todos los actores: gobierno, comerciantes establecidos y, por supuesto, una estrategia clara para atender las necesidades de quienes recurren al comercio informal como medio de subsistencia.

La ciudad merece calles limpias, seguras y funcionales. La fiesta del Mundial no debe ser excusa para retroceder en los avances logrados en materia de ordenamiento urbano. La pelota está ahora en la cancha de las autoridades para demostrar que pueden mantener el orden, incluso cuando la pasión nacional está a flor de piel.