Los programas sociales del Gobierno de México funcionarían como red de protección ante una posible disminución en el flujo de remesas provocada por un mayor control migratorio en Estados Unidos, según declaró Iván Hernández Díaz, delegado federal de los Programas para el Bienestar.

El funcionario identificó a Guerrero y la región sur-sureste del país como las zonas que enfrentarían mayor vulnerabilidad ante restricciones migratorias estadounidenses, debido a su alta dependencia de las transferencias monetarias desde el exterior.

Las remesas representan una fuente crucial de ingresos para millones de familias mexicanas, particularmente en estados con altos índices de migración. Durante 2025, estos envíos alcanzaron cifras récord, consolidándose como uno de los principales motores económicos en diversas entidades del país.

Hernández Díaz señaló que los programas federales de bienestar están diseñados para proporcionar apoyo económico directo a sectores vulnerables, lo que podría mitigar el impacto de una eventual reducción en las remesas familiares.

La declaración del delegado federal ocurre en un contexto de incertidumbre sobre las políticas migratorias estadounidenses, que históricamente han fluctuado según las administraciones en turno y las condiciones políticas internas de ese país.

Expertos en economía han advertido que cualquier endurecimiento significativo en los controles migratorios podría tener efectos directos sobre la economía de estados mexicanos con alta tradición migratoria, donde las remesas constituyen hasta el 10% del producto interno bruto regional en algunos casos.