Julio ‘Profe’ Ibáñez, el intrépido reportero de TUDN conocido por su segmento ‘Con el enemigo íntimo’, ha regresado a la cobertura del Mundial 2026, pero no sin antes compartir una experiencia que lo marcó profundamente: una detención y estancia de siete días en una prisión sudafricana.

Tras su liberación, Ibáñez ha expresado un deseo ferviente de revancha deportiva para la Selección Mexicana, esperando que el equipo nacional no solo triunfe, sino que humille a sus rivales en el torneo que se celebra en suelo norteamericano.

La misión de Ibáñez y su camarógrafo, Daniel García, era clara: infiltrarse en los campamentos de los rivales del Tricolor para obtener información exclusiva. Sin embargo, tras una incursión en Corea del Sur, su viaje a Sudáfrica se tornó en una pesadilla inesperada.

Al llegar a Sudáfrica, ambos periodistas mexicanos fueron detenidos por la policía de élite del país. Tras un interrogatorio exhaustivo, fueron confinados en una celda, enfrentando días de incertidumbre y temor hasta que se les concedió prisión domiciliaria.

Fue en el podcast ‘Por mis pelotas’, que Ibáñez conduce junto a Raoul ‘Pollo’ Ortiz y Ernesto de Valdés, donde el reportero detalló los escalofriantes pormenores de su estancia carcelaria y las figuras insólitas que emergieron para ofrecerle ayuda.

En medio del pánico y la desorientación, Ibáñez y García buscaron instintivamente a alguien que pudiera ofrecerles un mínimo de seguridad. Fue entonces cuando apareció la figura de ‘El Tío Huevas’, un reo de apariencia ruda, descrito como un hombre blanco, corpulento, de unos 55 años, con un aire de origen armenio.

‘El Tío Huevas’, al percatarse de la situación de los mexicanos, se acercó a ellos y, según relata Ibáñez, los adoptó. Les ofreció protección y les permitió dormir en una cama la primera noche, una concesión que, de otra manera, habría requerido un pago considerable.

Este gesto de solidaridad carcelaria marcó el inicio de una extraña alianza, donde la figura de ‘El Tío Huevas’ se convirtió en un protector improvisado para los periodistas aztecas en un entorno hostil.

Pero la historia no termina ahí. Poco después, emergió otra figura clave: ‘El Gadafi’. Este reo no era un delincuente común; poseía un estatus especial dentro de la prisión, actuando como un intermediario entre las autoridades y la población carcelaria.

‘El Gadafi’ era descrito por Ibáñez como un individuo formidable, un reo con la autoridad para mantener el orden y realizar los conteos preliminares. Las autoridades, al parecer, le delegaban la responsabilidad de evitar disturbios a cambio de ciertas concesiones.

Este personaje, duro pero respetado, se convirtió en otro pilar de apoyo para Ibáñez y García, asegurando su relativa seguridad en medio del estrés y la tensión de estar privados de libertad.

La ayuda brindada por estos dos personajes, ‘El Tío Huevas’ y ‘El Gadafi’, fue crucial para que los periodistas mexicanos pudieran sobrellevar la difícil situación y salir adelante hasta su liberación.

Este jueves 11 de junio, Ibáñez se encontraba en la cancha del Estadio Ciudad de México, cumpliendo con su labor de cobertura para TUDN, con la amarga pesadilla sudafricana aún fresca en su memoria, pero con la mirada puesta en el presente deportivo del Mundial 2026.

La experiencia de Ibáñez subraya la complejidad de los entornos carcelarios y cómo, incluso en las circunstancias más adversas, pueden surgir lazos inesperados de ayuda y solidaridad, a menudo de las figuras menos convencionales.