Una profunda crisis bancaria, marcada por la intervención de Ueno Bank y el congelamiento de depósitos de casi tres millones de ahorristas, ha culminado con la renuncia del presidente de Paraguay, Santiago Peña. El mandatario anunció su dimisión este jueves 5 de noviembre, en medio de un clima de efervescencia social y política que amenazaba con llevarlo a un juicio político en el Congreso.
La controversia se centró en los vínculos previos de Peña con Ueno Bank. Si bien el presidente se desvinculó formalmente de sus participaciones accionarias en 2025, antes de asumir la presidencia en 2023 y previo al estallido de la crisis, la oposición utilizó esta conexión como eje de sus acusaciones. Legisladores argumentaron un posible conflicto de intereses y denunciaron que el gobierno habría favorecido al banco a través de decisiones regulatorias y la asignación de depósitos de fondos previsionales.
El Detonante: Intervención de Ueno Bank
El conflicto escaló el martes 3 de noviembre, cuando el Banco Central del Paraguay (BCP) decidió intervenir Ueno Bank. La medida se justificó por una supuesta insuficiencia de capital, lo que impedía a la entidad cumplir con sus obligaciones financieras. La consecuencia directa fue el bloqueo del acceso a los depósitos de aproximadamente tres millones de ciudadanos, afectando también fondos de organismos estatales como el Instituto Nacional de Previsión.
La intervención generó una ola de descontento popular. En respuesta a la crisis, el presidente Peña exigió la renuncia del titular del BCP y promovió una ley que establecía un plazo perentorio de cinco días hábiles para la devolución de la mayoría de los fondos a los depositantes. Sin embargo, estas acciones no lograron apaciguar los ánimos.
Protestas y Presión Política
Durante dos noches consecutivas, cientos de paraguayos se congregaron en Asunción para expresar su indignación ante la situación. Las manifestaciones del miércoles 4 de noviembre se tornaron violentas, con enfrentamientos entre los protestantes y las fuerzas policiales, quienes emplearon gases lacrimógenos y carros hidrantes para dispersar a la multitud.
Paralelamente al malestar social, la presión política se intensificó en el Congreso. Un grupo de diputados opositores reunió las firmas necesarias para formalizar una acusación contra el mandatario, allanando el camino para un posible juicio político. El diputado Walter García, además, extendió las críticas al gabinete ministerial y cuestionó la actuación del Banco Central y del Ministerio Público, a los que tildó de cómplices.
La Caída del Mandatario
La situación política se volvió insostenible para Peña el jueves 5 de noviembre. La pérdida de apoyo dentro de su propio partido en el Congreso fue el golpe de gracia. Mientras la Cámara de Diputados debatía la procedencia del juicio político, el presidente emitió un video a través de su cuenta de X anunciando su renuncia. "He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República (...) quiero pedir disculpas al pueblo si en algún momento he fallado", declaró.
En medio de la sesión legislativa, la diputada oficialista Jazmín Narváez confirmó que la renuncia de Peña circulaba mientras ella defendía al mandatario. Peña afirmó que su principal objetivo era restaurar la tranquilidad de los ciudadanos afectados y asegurar la devolución de sus ahorros.
Transición y Futuro Incierto
Con la dimisión de Santiago Peña, cuyo mandato debía extenderse hasta 2028, la vicepresidenta Pedro Alliana asumirá provisionalmente la jefatura del Estado. La continuidad de Alliana también estuvo bajo escrutinio en el Congreso, pero la Cámara de Diputados rechazó un pedido de juicio político en su contra por 48 votos a 30, despejando, al menos por el momento, un nuevo proceso de destitución.
La crisis bancaria y la consecuente renuncia presidencial plantean un escenario de incertidumbre para Paraguay. La gestión de la recuperación de los fondos de los depositantes y la estabilidad política serán los principales desafíos para la nueva administración, que deberá navegar las secuelas de un escándalo que sacudió los cimientos del gobierno.
El caso Ueno Bank pone de relieve la fragilidad del sistema financiero y la importancia de la transparencia en la gestión pública. Las investigaciones posteriores deberán esclarecer el alcance de las responsabilidades y las posibles irregularidades que llevaron a la intervención del banco y, en última instancia, a la caída de un presidente.
La oposición, por su parte, buscará capitalizar el descontento social y la crisis política para fortalecer su posición de cara a futuras elecciones. La renuncia de Peña abre un nuevo capítulo en la historia política de Paraguay, cuyas repercusiones aún están por determinarse por completo.
El gobierno entrante enfrentará la tarea de restaurar la confianza en las instituciones financieras y en el propio sistema político, un reto mayúsculo en un contexto de profunda crisis económica y social.