El mandatario boliviano Rodrigo Paz firmó durante la madrugada del miércoles una nueva legislación que deroga la normativa de 2020 conocida como ley de Estado de Excepción, removiendo así los obstáculos legales que le impedían declarar situaciones de emergencia en el país.
La medida llega en medio de una crisis política marcada por bloqueos de carreteras y movilizaciones sociales que exigen la dimisión del presidente. La anterior legislación establecía límites y requisitos específicos para que el Ejecutivo pudiera activar estados de excepción.
Con la abrogación de esa norma, Paz recupera amplias facultades para decretar emergencias sin las restricciones que la ley de 2020 había impuesto. La promulgación se realizó en horas de la madrugada, según confirmaron fuentes oficiales desde La Paz.
La decisión presidencial se produce en un contexto de tensión social creciente, con sectores de la población movilizados en las calles y rutas del país andino. Los manifestantes mantienen su presión sobre el gobierno mediante el bloqueo de vías estratégicas de comunicación.
La nueva legislación otorga al Ejecutivo herramientas jurídicas más flexibles para responder a situaciones que considere amenazas al orden público o la estabilidad nacional. Resta por verse cómo reaccionarán los movimientos sociales ante esta modificación del marco legal.
Analistas políticos señalan que la abrogación de la ley de 2020 representa un cambio significativo en el equilibrio de poderes y en los mecanismos de control sobre las facultades extraordinarias del presidente en situaciones de crisis.