EL POLÉMICO POLÍTICO DE SLP QUE BUSCA REVANCHA

José Luis Romero Calzada, conocido en el argot político y popular como “El Tecmol”, se ha convertido en una figura recurrente en el panorama electoral de San Luis Potosí, no por sus propuestas o logros legislativos, sino por una trayectoria plagada de controversias, declaraciones incendiarias y estrategias de campaña que rozan lo absurdo. Su más reciente maniobra, que ha desatado un torbellino de críticas y burlas, consiste en meterse a un ataúd como parte de un evento denominado “batallas del aura”, una tendencia viral en redes sociales que busca, según sus promotores, aumentar la presencia y el carisma de los participantes.

Este peculiar acto, realizado en el parque Luis Donaldo Colosio de Ciudad Valles, no es más que un capítulo más en la saga de excentricidades de “El Tecmol”, quien ahora busca la candidatura a la alcaldía de dicho municipio por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Lo irónico de esta aspiración es que Romero Calzada ha sido, durante años, uno de los críticos más feroces del PVEM, partido al que ahora pretende unirse en busca de cobijo político.

CHAPULINEO Y ESCÁNDALO: LA MARCA DE “EL TEKMOL”

La carrera política de José Luis Romero Calzada se caracteriza por un constante “chapulineo” entre diferentes institutos políticos, un discurso populista cargado de confrontación y una presencia en redes sociales que privilegia el escándalo, las payasadas y las acciones extravagantes. Desde bailar con un burro, vestirse de Santa Claus, hasta realizar clavados en cascadas, “El Tecmol” ha utilizado cualquier medio para captar la atención pública, a menudo a costa de su propia credibilidad y del decoro político.

Su historial incluye acusaciones de robo de hidrocarburos, lo que llevó a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) a incluirlo en el primer listado oficial de personas y empresas vinculadas al “huachicol”, resultando en el congelamiento de sus cuentas bancarias. A pesar de estas graves imputaciones, Romero Calzada ha logrado mantenerse en el ojo público, reinventándose constantemente y buscando nuevas plataformas para sus ambiciones políticas.

AMENAZAS, INSULTOS Y CAMPAÑAS POLÉMICAS

Como diputado local por el PRI, entre 2015 y 2018, “El Tecmol” protagonizó un incidente que evidenció su temperamento volátil y su desprecio por la disidencia. Durante una sesión plenaria, amenazó de muerte a activistas que se manifestaban en su contra, profiriendo frases como “con tu sangre me voy a pintar los cachetes, cabrón”. Este episodio, lejos de ser un hecho aislado, se suma a un patrón de confrontación y hostilidad hacia quienes cuestionan sus acciones o su trayectoria.

En 2018, su intento por obtener una curul federal también generó notoriedad a nivel nacional debido a sus videos virales, incluyendo el ya mencionado baile con un burro y otros altercados públicos durante sus mítines. Aunque perdió esa elección, su peculiar estilo de campaña le aseguró un lugar en la memoria colectiva, aunque no precisamente por méritos políticos tradicionales.

Posteriormente, en 2021, como candidato a la gubernatura por el Partido Redes Sociales Progresistas (RSP), Romero Calzada acuñó la frase “yo no respondo mamadas” para desestimar las preguntas de la prensa sobre sus presuntos actos ilegales, evidenciando su constante enfrentamiento con los medios de comunicación ante los cuestionamientos sobre su conducta.

LA LUCHA POR CIUDAD VALLES Y EL GIRO HACIA EL PVEM

En 2024, “El Tecmol” contendió por la presidencia municipal de Ciudad Valles, esta vez bajo la alianza PRI, PAN y PRD. Sin embargo, la elección le fue adversa, siendo superado por el candidato del PVEM. Paradójicamente, tras una “guerra frontal” contra el partido verde, en mayo de 2025, Romero Calzada anunció su afiliación oficial a dicho organismo político. Este giro ha generado desconcierto y críticas, tanto dentro como fuera del partido.

Fuentes del PVEM en San Luis Potosí han sido cautelosas respecto a las aspiraciones de “El Tecmol”, declarando en repetidas ocasiones que su candidatura no está asegurada. Le han solicitado que respete los tiempos electorales y los estatutos internos del partido, sugiriendo que su impaciencia y sus métodos poco ortodoxos podrían ser un obstáculo para concretar sus objetivos políticos.

CONTEXTO POLÍTICO Y ANÁLISIS DE LA ESTRATEGIA

La estrategia de “El Tecmol” de recurrir a actos circenses y polémicos para “farmear aura” y ganar visibilidad es un reflejo de una tendencia preocupante en la política mexicana, donde la superficialidad y el espectáculo a menudo priman sobre la sustancia y la propuesta. En un contexto donde la inseguridad y la falta de oportunidades son preocupaciones latentes para la ciudadanía, este tipo de acciones pueden ser vistas como una falta de seriedad y un desprecio por los problemas reales que aquejan a la sociedad.

Históricamente, el PVEM ha sido criticado por su pragmatismo político y su disposición a aliarse con figuras controvertidas con tal de asegurar su presencia en el poder. La posible postulación de Romero Calzada por este partido podría ser interpretada como una estrategia desesperada por parte del PVEM para capitalizar la notoriedad de “El Tecmol”, sin importar las implicaciones éticas o la reacción del electorado.

Las implicaciones de esta candidatura, si llegara a concretarse, son significativas. Por un lado, podría consolidar la imagen de un sistema político que premia la controversia sobre la integridad. Por otro, podría generar un mayor desencanto entre los votantes, quienes ven cómo figuras con historiales cuestionables siguen teniendo acceso a posiciones de poder.

¿QUÉ SIGUE PARA “EL TEKMOL” Y EL PVEM?

El futuro inmediato de José Luis Romero Calzada en la política potosina pende de un hilo. La decisión final sobre su candidatura recae en las cúpulas del PVEM, quienes deberán sopesar el potencial arrastre electoral de “El Tecmol” frente al riesgo de un rechazo generalizado por su historial y sus métodos de campaña. La presión mediática y la opinión pública jugarán un papel crucial en esta determinación.

Analistas políticos señalan que, si bien las estrategias de “El Tecmol” pueden generar notoriedad a corto plazo, a largo plazo erosionan la confianza en las instituciones y en los propios actores políticos. La ciudadanía, cada vez más informada y crítica, podría no responder favorablemente a este tipo de tácticas, prefiriendo candidatos con propuestas sólidas y un compromiso genuino con el servicio público.

La situación de “El Tecmol” también pone de manifiesto la compleja dinámica de los partidos políticos en México, donde las alianzas y las afiliaciones a menudo responden más a intereses coyunturales que a una ideología clara. El PVEM, en particular, se enfrenta al desafío de mantener una imagen de partido responsable mientras navega por las aguas turbulentas de la política local, donde figuras como Romero Calzada representan tanto una oportunidad como un riesgo considerable.

La campaña de “El Tecmol” para “farmear aura” desde un ataúd es, en esencia, un reflejo de la desesperación y la falta de escrúpulos que a veces caracterizan la búsqueda del poder político. Queda por ver si esta estrategia, tan extravagante como polémica, le rendirá frutos o si, por el contrario, marcará el principio del fin de su carrera política.