La elección primaria en California, el estado más poblado y económicamente poderoso de Estados Unidos, ha dejado un resultado que podría redefinir el panorama político de la nación. A pesar de contar con más de 60 aspirantes en la boleta para la gubernatura, la contienda final del próximo 3 de noviembre se perfila entre el republicano Steve Hilton y el demócrata Xavier Becerra, un mexicoamericano con una trayectoria impresionante.
La particularidad del sistema electoral californiano establece que solo los dos precandidatos con mayor votación avanzarán a la elección definitiva. El gobernador actual, Gavin Newsom, no era elegible para la reelección, abriendo así un espacio que Becerra parece destinado a ocupar, consolidando el poder latino en un estado clave.
El camino de Becerra no ha sido sencillo, pero las circunstancias parecen alinearse a su favor. Si bien no obtuvo una victoria aplastante en la primaria, la unidad del voto demócrata, que es abrumador en California, se proyecta como un factor decisivo en noviembre, especialmente al enfrentarse a un candidato republicano.
La posible llegada de Becerra a la gubernatura de California representaría la ruptura de un significativo techo de cristal para la comunidad latina en Estados Unidos. Sería, sin duda, el mexicoamericano con mayor poder político en la historia del país, un logro que no es casualidad que ocurra en este estado.
California ha sido un semillero de poder latino durante décadas. A diferencia de Texas, donde la influencia latina en puestos de elección popular ha sido más limitada, en California se ha visto un empoderamiento constante. Desde 1996, seis mexicoamericanos han presidido la Asamblea estatal, un reflejo del avance progresivo de la comunidad en la esfera política.
Xavier Becerra es hijo de inmigrantes jaliscienses. Su padre trabajó como albañil y su madre como secretaria. Él fue el primero de su familia en acceder a la educación universitaria, graduándose de Stanford con títulos en Economía y Derecho. Su incursión en la política comenzó a nivel local, escalando rápidamente hasta obtener una curul en el Congreso federal, donde representó a su estado durante 24 años.
Durante su prolongada estancia en el Capitolio, Becerra se especializó en temas de salud y formó parte del influyente Comité de Medios y Arbitrios, encargado de regular impuestos y comercio internacional. Su perfil político lo llevó a ser considerado como posible compañero de fórmula de Hillary Clinton para la vicepresidencia en 2016, aunque finalmente no fue seleccionado, su labor en la campaña fue destacada.
Tras su paso por Washington, Becerra regresó a California, donde el entonces gobernador Jerry Brown lo designó Procurador General del estado, en sustitución de Kamala Harris. Como procurador, Becerra se erigió como un férreo opositor al trumpismo, presentando más de 120 demandas contra la administración federal, muchas de ellas relacionadas con temas migratorios, un asunto que consideraba profundamente personal y que buscaba evitar que sus nietos sufrieran discriminación.
Aunque no se le caracteriza por un carisma desbordante, Becerra es reconocido por su inteligencia, madurez emocional y vasta experiencia federal. Durante cuatro años, se desempeñó como Secretario de Salud bajo la administración de Joe Biden, consolidando su conocimiento en políticas públicas.
Su plataforma para la gubernatura se centra en tres pilares fundamentales: acceso a la vivienda, abordando la crisis que afecta a millones de personas en California; acceso a la salud, garantizando servicios para todos los ciudadanos; y la regulación, un tema crucial en un estado que busca equilibrar el desarrollo tecnológico, como la inteligencia artificial, con la necesidad de un marco normativo que no ahogue su economía.
La elección de noviembre será determinante. Sin embargo, los resultados preliminares de la primaria sugieren que la diáspora mexicana, una fuerza demográfica considerable en Estados Unidos, podría tener finalmente un representante de primer orden en la figura de Xavier Becerra, marcando un antes y un después en la historia política del país.
La trayectoria de Becerra es un testimonio del poder de la perseverancia y la educación. Proveniente de una familia trabajadora, su ascenso a la cima de la política californiana es un símbolo de esperanza y un ejemplo del potencial de la comunidad latina para alcanzar los más altos cargos de poder.
Este hito político en California no solo es relevante para la comunidad latina, sino que también envía un mensaje a todo el país sobre la creciente influencia y capacidad de liderazgo de los hispanos en la esfera pública estadounidense.
La elección de Becerra como gobernador, de concretarse, sentaría un precedente y abriría puertas para futuras generaciones de latinos en la política, inspirando a muchos a seguir sus pasos y a luchar por sus aspiraciones en todos los ámbitos.