La más reciente edición de la prueba PISA (Programme for International Student Assessment) 2025 ha arrojado resultados agridulces para el sistema educativo mexicano. Si bien los estudiantes de 15 años demuestran una notable curiosidad, perseverancia y una saludable tendencia a buscar ayuda cuando enfrentan dificultades, sus resultados académicos en matemáticas, lectura y ciencias revelan profundas brechas y áreas de oportunidad significativas.
Fortaleza en Actitudes, Debilidad en Desempeño
Uno de los hallazgos más positivos de PISA 2025 es la actitud de los jóvenes mexicanos hacia el aprendizaje. Su índice de perseverancia se situó en 0.33, superando el promedio de la OCDE (0.00). De manera similar, la curiosidad (0.24) y la adaptabilidad cognitiva (0.24) mostraron índices favorables. La disposición a pedir ayuda, un indicador clave para el progreso académico, también destacó con un 0.22, muy por encima del promedio de la OCDE.
En la práctica, esto se traduce en que un abrumador 82% de los estudiantes mexicanos recurre a sus docentes ante dudas, y un 86% busca el apoyo de sus compañeros. Es importante destacar que esta búsqueda de ayuda no necesariamente denota una falta de autonomía; a menudo, coexiste con un esfuerzo previo por resolver los problemas por cuenta propia, lo que subraya una mentalidad proactiva.
Sin embargo, esta fortaleza actitudinal choca frontalmente con las condiciones del entorno de aprendizaje. El informe señala que el ruido y el desorden interrumpen la mayoría o todas las clases de ciencias para un 35% de los estudiantes mexicanos, una cifra superior al 31% del promedio de la OCDE. Adicionalmente, un 20% de los alumnos percibe que el ambiente en el aula dificulta su capacidad para trabajar eficazmente en la mayoría o todas sus clases.
El Techo de Cristal Académico
La evaluación internacional también pone de manifiesto la limitada élite académica en México. Tan solo el 0.5% de los estudiantes mexicanos de 15 años alcanzó los niveles de desempeño más altos (niveles 5 o 6) en al menos una de las tres áreas evaluadas: ciencias, lectura o matemáticas. Este dato contrasta drásticamente con la realidad de que el 41.8% de los alumnos se ubica por debajo del nivel mínimo de competencia (nivel 2) en las tres disciplinas simultáneamente.
Esta polarización en los resultados sugiere que, si bien existe una base de estudiantes con potencial, el sistema no logra capitalizarlo de manera generalizada, ni tampoco asegurar un piso mínimo de conocimientos para la mayoría.
Mentalidad de Crecimiento y Apoyo Familiar en Declive
La llamada "mentalidad de crecimiento", la creencia de que las habilidades se pueden desarrollar a través de la dedicación y el esfuerzo, tampoco está plenamente arraigada. Solo el 60.8% de los estudiantes mexicanos manifestó poseerla, frente al 69.3% del promedio de la OCDE. La investigación de PISA ha demostrado consistentemente que esta mentalidad se correlaciona positivamente con el rendimiento académico; los estudiantes con mentalidad de crecimiento obtuvieron, en promedio, 34 puntos más en ciencias que sus pares con mentalidad fija, incluso controlando factores socioeconómicos.
El panorama se complica aún más al observar la tendencia en el apoyo familiar. Los resultados de PISA 2025 indican una disminución generalizada en la percepción de apoyo por parte de padres y tutores. En 2025, solo el 63% de los estudiantes mexicanos reportó que sus padres les preguntaban semanalmente sobre sus actividades escolares, una caída desde el 71% registrado en 2022. De igual forma, la proporción de jóvenes que conversaban semanalmente con sus padres sobre problemas escolares se redujo del 56% en 2022 al 42% en 2025.
El índice de apoyo familiar autopercibido por los estudiantes mexicanos se ubicó en -0.31, por debajo del promedio de la OCDE (-0.19). El tipo de apoyo familiar que más impacta positivamente el desempeño no es la presión académica, sino el interés cotidiano y la comunicación sobre las experiencias diarias en la escuela.
El Peso del Origen Socioeconómico
La influencia del estatus socioeconómico en el rendimiento académico sigue siendo un factor determinante. En México, el origen socioeconómico explica el 11.9% de la variación en el rendimiento en ciencias, una cifra muy similar al promedio de la OCDE (12%). La brecha entre los estudiantes más favorecidos y los menos favorecidos es considerable: los primeros superan a sus pares desfavorecidos por 68 puntos en ciencias.
Aunque ambos grupos mostraron una ligera mejora entre 2022 y 2025 (tres puntos cada uno), la brecha socioeconómica se ha mantenido prácticamente estable. No obstante, un 11.6% de los estudiantes desfavorecidos en México demuestra resiliencia académica, logrando un alto rendimiento a pesar de su contexto socioeconómico adverso.
PISA: Más Allá de la Memoria
La prueba PISA, organizada por la OCDE, se distingue de los exámenes escolares tradicionales al no centrarse únicamente en la memorización de contenidos. Su objetivo es evaluar la capacidad de los jóvenes de 15 años para aplicar conocimientos y habilidades en situaciones de la vida real, abarcando las áreas de ciencias, lectura y matemáticas. Los resultados de PISA 2025, por lo tanto, ofrecen una radiografía crucial sobre la preparación de la juventud mexicana para los desafíos del siglo XXI, evidenciando tanto sus fortalezas inherentes como las barreras sistémicas que aún deben superarse.