Los resultados de la prueba PISA 2025 han encendido las alarmas en el sector educativo mexicano, revelando una preocupante caída en la comprensión lectora de los estudiantes. Ante este panorama, el Secretario de Educación Pública (SEP), Mario Delgado, ha señalado directamente al uso desmedido de pantallas y dispositivos digitales como el principal responsable de este declive.
Según Delgado, los niños y adolescentes de hoy en día se han acostumbrado a consumir información a través de textos breves, visualmente atractivos y de bajo nivel de exigencia. Esta dieta digital, caracterizada por el cambio constante de temas y la ausencia de concentración profunda, estaría mermando su capacidad para abordar y comprender textos más complejos y extensos, como los que se evalúan en pruebas estandarizadas como PISA.
"Se han acostumbrado a interactuar con textos digitales cortos, llenos de imágenes, poco exigentes, que cambian frecuentemente de un tema a otro y que no requieren mucha concentración", afirmó el funcionario en un video difundido a través de sus redes sociales, subrayando la brecha entre el consumo de contenido digital y las habilidades académicas requeridas.
La prueba PISA 2025, que evalúa las competencias de los estudiantes de 15 años en áreas clave como lectura, matemáticas y ciencias, ha puesto en el centro del debate nacional la problemática de la adicción a las pantallas y su impacto en el desarrollo cognitivo de las infancias. Este tema se ha convertido en una discusión recurrente en escuelas, foros con padres de familia y mesas de trabajo con docentes, buscando alcanzar un consenso sobre cómo abordar y, eventualmente, restringir el uso de dispositivos electrónicos en el ámbito escolar.
En su mensaje, Mario Delgado hizo eco de la visión de la Presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha impulsado un debate público para generar conciencia sobre las consecuencias de la adicción digital. "La información de esta prueba nos reafirma la importancia del debate público que ha iniciado nuestra presidenta para generar conciencia sobre la adicción a las pantallas y sus consecuencias", declaró, enfatizando la necesidad de "seguir en la ruta para construir las medidas y regulaciones en las escuelas que rescaten la atención de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes, tan codiciada por los algoritmos adictivos de las plataformas".
La preocupación por los resultados de PISA se suma a la iniciativa impulsada por la SEP, denominada "maratones por la lectura". Este programa busca fomentar el hábito de la lectura y la reflexión sobre textos diversos, reuniendo a estudiantes para leer y discutir obras, en un esfuerzo por contrarrestar los efectos negativos de la sobreexposición a pantallas.
Sin embargo, a pesar del inicio del ciclo escolar el pasado 31 de agosto, aún no se han detallado las medidas específicas que se implementarán a nivel nacional para limitar el uso de teléfonos celulares en las escuelas. La postura de la Presidenta Sheinbaum, quien ha abogado por un retorno a métodos de aprendizaje más tradicionales como el uso del papel y el lápiz, sugiere un enfoque que prioriza la interacción directa y el juego durante los recesos, en lugar de la inmersión individual en realidades virtuales a través de dispositivos.
"Me parece que es importante que en las escuelas se regrese al papel, al lápiz, a un aprendizaje que no tenga que ver con los dispositivos electrónicos y que a la hora del recreo se juegue y que no estén los niños cada uno con su celular en una realidad virtual y que se promueva el vínculo social entre las niñas y los niños", expresó la mandataria en una conferencia matutina, delineando una visión que busca fortalecer la interacción social y el aprendizaje tangible.
Se espera que en los próximos días se den a conocer las directrices oficiales que habrán de aplicarse en todo el país, marcando un posible punto de inflexión en la integración de la tecnología en el sistema educativo mexicano y en la forma en que se aborda el desafío de la comprensión lectora en la era digital.
El debate sobre el uso de pantallas en la educación no es exclusivo de México. A nivel global, diversos estudios han alertado sobre los efectos perjudiciales del tiempo excesivo frente a las pantallas en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños y adolescentes. La sobreestimulación visual y la gratificación instantánea que ofrecen las plataformas digitales pueden dificultar el desarrollo de la paciencia, la concentración y la capacidad de análisis crítico, habilidades fundamentales para el éxito académico y personal.
En este contexto, la SEP enfrenta el reto de equilibrar la integración de herramientas tecnológicas que pueden enriquecer el proceso de enseñanza-aprendizaje con la necesidad de preservar y fortalecer las habilidades lectoras y de pensamiento crítico. La clave podría residir en un uso más consciente y regulado de la tecnología, así como en la promoción activa de actividades que fomenten la lectura profunda y la interacción social.
La iniciativa "maratones por la lectura" representa un esfuerzo por reconectar a los estudiantes con el placer de leer y la reflexión, buscando crear espacios donde la concentración y el análisis sean protagonistas. Este tipo de programas, alineados con la visión presidencial de "volver al papel y lápiz", podrían ser cruciales para mitigar los efectos negativos de la cultura digital y asegurar que las nuevas generaciones desarrollen las competencias necesarias para enfrentar los desafíos del siglo XXI.
La discusión sobre la regulación de dispositivos en escuelas también toca fibras sensibles relacionadas con la equidad y el acceso a la tecnología. Si bien es cierto que el uso excesivo puede ser perjudicial, la tecnología también ofrece oportunidades de aprendizaje y acceso a información que pueden ser vitales para estudiantes en contextos menos favorecidos. Por ello, cualquier medida restrictiva deberá considerar cuidadosamente estos aspectos para no ampliar las brechas educativas existentes.
En definitiva, los resultados de PISA 2025 actúan como un llamado de atención urgente para México. La culpa de la caída en comprensión lectora, según la visión oficial, recae en las pantallas, pero la solución requerirá un enfoque multifacético que involucre a autoridades educativas, docentes, padres de familia y a la sociedad en su conjunto para redescubrir el valor de la lectura profunda y el pensamiento crítico en un mundo cada vez más digitalizado.