En una maniobra audaz que desafía las restricciones impuestas por Irán, una flota creciente de petroleros ha optado por operar en las sombras, desactivando sus sistemas de rastreo automático para mantener un flujo constante de crudo a través del estratégico Estrecho de Ormuz. Esta táctica, que convierte a los gigantes flotantes en fantasmas marítimos, está permitiendo que millones de barriles de petróleo, previamente atrapados en el Golfo Pérsico, lleguen a su destino, contrarrestando la percepción de un bloqueo total y sus potenciales efectos inflacionarios.

La situación se ha vuelto particularmente evidente en las últimas semanas, con informes que señalan la agrupación de hasta 16 petroleros frente a las costas de Omán. Estos buques, que hace apenas un mes navegaban por aguas vacías, ahora participan activamente en la transferencia de vastas cantidades de crudo. Si bien los datos convencionales de seguimiento marítimo pintan un panorama de escasa actividad, la realidad sobre el terreno, corroborada por ejecutivos del sector, compradores asiáticos y análisis de imágenes satelitales, revela un Estrecho de Ormuz mucho menos restringido de lo que se podría pensar.

La estrategia de navegar "a oscuras" no es nueva, pero su intensificación coincide con el apoyo brindado por Estados Unidos a los buques que buscan transitar por esta vital vía marítima. Al evitar la detección por parte de Irán, los productores del Golfo no solo aseguran la salida de su petróleo, sino que también mitigan el riesgo de interrupciones mayores, contribuyendo a la estabilidad del mercado global en un contexto de alta tensión geopolítica.

Este aumento en los volúmenes transportados, aunque realizado bajo un velo de secretismo, refuerza la idea de que el mercado petrolero está encontrando vías para redirigir el suministro hacia los compradores. A pesar de que la guerra con Irán ha generado una de las mayores interrupciones de suministro en la historia, la resiliencia del mercado se manifiesta en estas operaciones encubiertas que evitan una escalada de precios.

Los productores de Medio Oriente han recurrido a la utilización de buques bajo su propio control para mover el petróleo fuera del Estrecho de Ormuz. Esta práctica les permite eludir las tarifas exorbitantes que los pocos armadores dispuestos a cruzar la zona imponen. Una vez fuera del peligro inmediato, el crudo se transfiere a otros petroleros que se encargan de llevarlo a los mercados asiáticos y otros destinos.

"Estamos observando un aumento de esta tendencia", confirmó Larry Johnson, jefe de transporte marítimo de la comercializadora de materias primas Mercuria Energy Group. "Principalmente son barcos estatales los que están logrando atravesar la zona", añadió, sugiriendo que estas embarcaciones cuentan con "canales de comunicación y medios para garantizar un paso seguro de alguna manera".

Fuentes familiarizadas con las operaciones han revelado que al menos algunos de estos cruces se realizan durante la noche, con las luces apagadas y sin transmitir señales de ubicación. Adicionalmente, las tripulaciones han recibido instrucciones explícitas de evitar las comunicaciones por radio, maximizando así su sigilo.

Según estimaciones de Rapidan Energy Group, actualmente se están movilizando alrededor de 2 millones de barriles diarios de petróleo y productos derivados fuera del Golfo. Si bien esta cifra está por debajo de los niveles habituales, representa una mejora sustancial en comparación con las primeras etapas del conflicto, cuando el flujo se redujo drásticamente.

Estos flujos, sumados a una notable caída en la demanda china, un incremento en las exportaciones estadounidenses y la habilitación de rutas logísticas alternativas como oleoductos que atraviesan cientos de kilómetros en Medio Oriente, han jugado un papel crucial en la disminución de los precios del petróleo. De hecho, los precios han caído casi un 30 por ciento desde los picos alcanzados durante el apogeo del conflicto.

Las transferencias de crudo detectadas frente a Omán fueron identificadas gracias a imágenes satelitales del sistema europeo Copernicus. La firma TankerTrackers.com, especializada en el monitoreo satelital de embarcaciones, reportó haber detectado el pasado 6 de junio a 12 barcos cargados con petróleo de países árabes vecinos de Irán realizando operaciones de transferencia fuera de Ormuz.

"Es petróleo procedente de los vecinos árabes de Irán", afirmó la compañía, subrayando que esto es "otra razón más por la que el petróleo no está actualmente en 200 dólares por barril". Esta observación pone en perspectiva la narrativa de un mercado al borde del colapso por falta de suministro.

Incluso el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha hecho alarde en redes sociales de que "mucho petróleo está saliendo" a través del Estrecho de Ormuz. Un día antes, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, había declarado en una conferencia que el tráfico de petroleros "está aumentando de manera muy significativa". Esta retórica oficial, aunque busca proyectar control, se alinea con la evidencia de un mercado que se adapta y sortea las restricciones.

La expectativa de una mayor oferta ha llevado a que el principal referente petrolero de Oriente Medio retroceda gradualmente hacia niveles previos al conflicto. Antes del bloqueo efectivo de Ormuz, el estrecho era responsable del transporte de aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo, en un mercado global que supera los 100 millones de barriles diarios.

Trump, sin embargo, también ha advertido que Irán "pagará el precio" por retrasar las negociaciones de un acuerdo de paz temporal, tras nuevos ataques registrados durante la noche que aumentaron la presión sobre la frágil tregua. El mandatario aseguró que respondió a Irán después de que un helicóptero Apache estadounidense fuera derribado cerca del estrecho, añadiendo una capa de tensión a la compleja dinámica regional.

Otras señales apuntan a que más petróleo está logrando salir de la región. En los últimos días, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos han ofrecido vender petróleo, buscando alternativas para mantener sus exportaciones. Esta diversificación de estrategias subraya la capacidad del mercado para encontrar soluciones ante las adversidades, incluso cuando implican operar bajo el radar.