El peso mexicano navega en aguas turbulentas, rozando la marca de las 18 unidades por dólar, en una jornada marcada por la persistente fortaleza de la divisa estadounidense y el alza en los rendimientos de los bonos del Tesoro. Los inversionistas se encuentran procesando las últimas señales provenientes del mercado laboral de Estados Unidos, que apuntan a un enfriamiento, pero que no logran disipar las preocupaciones generales.

Presión sobre el Peso Mexicano

A las 10:10 horas de Nueva York, el tipo de cambio se situaba en 17.9581 pesos por dólar, un nivel que no se había visto desde finales de marzo. La moneda mexicana experimentó una leve recuperación matutina, un respiro tras las pérdidas acumuladas en sesiones previas. Analistas de Banco Base atribuyen este movimiento a una toma de utilidades y a una corrección natural después de haber superado la barrera psicológica de los 18 pesos.

Sin embargo, la fortaleza del dólar se mantiene como un factor dominante, impulsada por los elevados rendimientos de la deuda estadounidense. El bono del Tesoro a 10 años alcanzó el lunes un preocupante 5.27%, su nivel más alto desde 2007, mientras que el bono a 30 años tocó máximos no vistos desde 2004. Esta situación reduce el atractivo de las operaciones de carry trade con el peso, que solían beneficiarse del diferencial de tasas entre México y Estados Unidos. Tras el reciente ajuste de la Reserva Federal, esta brecha se ha contraído a aproximadamente 250 puntos base.

Ante este panorama, Banco Base ha revisado al alza su estimación para el tipo de cambio al cierre de 2026, proyectando ahora 18.20 pesos por dólar, y no descarta que se puedan observar niveles superiores a 18.50 pesos en momentos de alta aversión al riesgo.

Reacciones y Perspectivas de Política Monetaria

En este contexto, la gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, ha señalado que la reciente depreciación del peso, hasta el momento, no representa una presión inflacionaria adicional a la ya contemplada en los pronósticos del banco central. Subrayó, además, que la política monetaria mexicana no debe reaccionar de manera automática a los movimientos de la Reserva Federal, reconociendo las diferencias estructurales entre ambas economías.

Señales Mixtas del Mercado Laboral Estadounidense

Los mercados recibieron también datos del mercado laboral de Estados Unidos que sugieren una moderación. Las vacantes laborales cayeron a 7.079 millones en agosto, una disminución respecto a los 7.335 millones de julio (cifra revisada al alza). Este dato se ubicó por debajo de las expectativas del mercado, que anticipaban alrededor de 7.230 millones de puestos disponibles.

Las contrataciones se mantuvieron estables en 5.2 millones, mientras que las renuncias y los despidos registraron cifras de 3.1 millones y 1.6 millones, respectivamente, según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU. El dato de JOLTS (Job Openings and Labor Turnover Survey) introduce una señal de menor demanda de mano de obra, en un momento crucial donde los inversionistas evalúan el margen de maniobra de la Fed para continuar con el ciclo de alzas en las tasas de interés.

La atención se centrará ahora en los próximos indicadores de empleo e inflación en Estados Unidos, incluyendo el crucial reporte de nóminas no agrícolas y el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE).

Comportamiento de los Mercados Bursátiles y Petroleros

En México, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) mostró una tendencia al alza. El S&P/BMV IPC avanzaba alrededor de 0.7%, situándose en 65,405 puntos, sumando así una recuperación tras la volatilidad de las últimas jornadas.

En Wall Street, la situación era de prácticamente sin movimientos. El S&P 500 operaba cerca de 7,683 puntos, y el Nasdaq Composite rondaba las 26,806 unidades. Los inversionistas se encuentran en un delicado balance entre las señales de moderación laboral y el impacto de las tasas de interés aún elevadas.

La presión sobre los mercados de renta variable persiste, ya que el aumento en los rendimientos de los bonos encarece el financiamiento para las empresas y hace más atractivos los instrumentos de renta fija.

Los bonos soberanos globales atraviesan uno de sus periodos de mayor tensión en años recientes, con el rendimiento estadounidense a 10 años superando nuevamente el umbral del 5%.

Petróleo Retrocede Ligeramente

El petróleo, otro factor clave en las preocupaciones inflacionarias recientes, experimentó un retroceso este martes. El crudo WTI caía alrededor de 2.1%, cotizando a 90.65 dólares por barril, mientras que el Brent descendía cerca de 1.9%, a 103.32 dólares.

Esta caída se produce después de que Arabia Saudita recuperara parte de su capacidad de exportación a través del oleoducto Este-Oeste, aliviando parcialmente las preocupaciones sobre la oferta proveniente de Medio Oriente. A pesar del descenso diario, los precios del crudo se mantienen en niveles elevados, representando un riesgo latente para las expectativas de inflación y las decisiones de política monetaria de los bancos centrales. El Brent acumula un avance cercano al 14% en septiembre, y el WTI registra una ganancia mensual de alrededor del 5.6%.