El Pentágono de Estados Unidos ha lanzado una nueva advertencia al mundo tecnológico y financiero, señalando a algunas de las empresas chinas más prominentes, incluyendo a gigantes como Alibaba, Baidu y BYD, por su presunto apoyo al Ejército Popular de Liberación de China. Esta medida reafirma una postura previa de Washington que considera a estas corporaciones como amenazas a la seguridad nacional estadounidense, en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y tecnológicas entre ambas potencias.
La lista, conocida como 1260H, fue actualizada por el Departamento de Defensa, designando a estas empresas por supuestamente prestar asistencia a las fuerzas armadas chinas. La inclusión de nombres tan reconocidos ha generado revuelo, especialmente porque una versión anterior de esta lista fue publicada brevemente en febrero para luego ser retirada sin explicaciones, sembrando confusión sobre las verdaderas intenciones y la firmeza de la administración estadounidense.
Con esta nueva designación, tres de las empresas chinas líderes en el campo de la inteligencia artificial —Alibaba, Baidu y Tencent Holdings— son ahora oficialmente señaladas por su presunta colaboración con el estamento militar de Beijing. Tencent ya figuraba en la lista desde 2025 y ha estado buscando activamente su exclusión. La inclusión de BYD, el principal fabricante de vehículos eléctricos de China, añade una nueva dimensión a las preocupaciones de seguridad de EE.UU., extendiéndose más allá del ámbito puramente digital y de la IA.
La reacción en los mercados bursátiles asiáticos fue, en general, contenida. Las acciones de Alibaba experimentaron una leve caída, mientras que Baidu moderó sus ganancias iniciales. Esta respuesta sugiere que los inversores podrían estar acostumbrándose a las continuas presiones regulatorias y a las declaraciones de Washington hacia las empresas chinas. Analistas como Nigel Peh, gestor de cartera en Singapur, sugieren que estas acciones son parte de una "estrategia geopolítica" con un impacto "limitado" en las operaciones comerciales de las empresas afectadas.
La lista 1260H actualizada no solo incluye a los gigantes tecnológicos, sino que también reincorpora a dos fabricantes chinos de chips de memoria, ChangXin Memory Technologies (CXMT) y Yangtze Memory Technologies (YMTC). Estas empresas ya habían sido designadas previamente por el Departamento de Defensa, pero fueron retiradas de la versión de febrero. Además, se suma el desarrollador de robótica Unitree Robotics, listado bajo su nombre corporativo Hangzhou Yushu Technology.
Si bien la lista 1260H no impone sanciones legales inmediatas de manera directa, su importancia radica en que el Pentágono la utiliza cada vez más como herramienta para restringir la capacidad de las empresas designadas para contratar con el ejército estadounidense o para acceder a financiación en proyectos de investigación. Más allá de eso, la designación actúa como una señal de alerta para los inversores estadounidenses, anticipando posibles restricciones comerciales más severas en el futuro.
Ante la publicación de la lista, varias de las empresas señaladas emitieron comunicados enérgicos rechazando las acusaciones. Alibaba declaró categóricamente que "no es una empresa militar china ni forma parte de ninguna estrategia de fusión civil-militar", y amenazó con "todas las medidas legales disponibles contra cualquier intento de tergiversar la imagen de nuestra empresa".
De manera similar, Baidu rechazó la evaluación del Pentágono y prometió explorar todas las opciones para ser eliminada de la lista. BYD también expresó su oposición y se comprometió a defender sus intereses por "todos los medios administrativos y legales posibles". Yangtze Memory Technologies (YMTC) manifestó su "decepción" y afirmó que, a pesar de sus esfuerzos por colaborar y cumplir con las normativas, se enfrenta a "sanciones administrativas que probablemente responden a motivos anticompetitivos más que a preocupaciones de seguridad nacional".
La publicación de esta lista se produce en un momento delicado, apenas un mes después de la reunión entre el presidente estadounidense Donald Trump y su homólogo chino Xi Jinping en Beijing. Aunque la cumbre buscaba abordar puntos de fricción comercial, no logró una distensión significativa en las tensiones sobre tecnología avanzada, particularmente en el ámbito de la inteligencia artificial, un área donde estas empresas chinas son actores clave.
La estrategia de EE.UU. de señalar a empresas chinas por su presunta vinculación militar se enmarca en una política más amplia de contención tecnológica y de seguridad nacional. El objetivo es limitar el avance de China en áreas estratégicas y proteger la propia infraestructura y capacidades militares estadounidenses. La lista 1260H, aunque no sea un arma de destrucción masiva económica, es una herramienta de presión y disuasión que puede tener efectos a largo plazo en la percepción y el acceso al mercado global para las empresas chinas.
El debate sobre la fusión civil-militar en China es complejo. El gobierno chino promueve activamente la sinergia entre sus fuerzas armadas y el sector privado para acelerar el desarrollo tecnológico y modernizar su ejército. Empresas como Alibaba, Baidu y BYD, con sus vastos recursos en investigación y desarrollo, computación en la nube, IA y manufactura avanzada, son vistas por el Pentágono como activos potenciales para este objetivo estratégico, independientemente de las declaraciones de las propias compañías.
La inclusión de BYD, en particular, subraya la preocupación de EE.UU. por la creciente influencia de China en sectores industriales clave a nivel global. La empresa ha expandido agresivamente su presencia en mercados internacionales, incluyendo México, donde se ha convertido en un actor dominante en el mercado de vehículos eléctricos. Las acusaciones del Pentágono podrían complicar aún más su expansión y generar escrutinio en otros países.
La postura de las empresas chinas, que niegan ser entidades militares y amenazan con acciones legales, refleja su determinación por defender su reputación y sus modelos de negocio. Sin embargo, la presión de Washington es un factor que no pueden ignorar, especialmente aquellas que buscan operar o expandirse en mercados occidentales. La batalla por la narrativa y la influencia tecnológica entre EE.UU. y China parece estar lejos de terminar, y estas listas del Pentágono son solo un capítulo más en esta compleja saga.
El futuro de estas empresas en el mercado global dependerá de una compleja interacción de factores: la evolución de las relaciones diplomáticas entre EE.UU. y China, las decisiones regulatorias en otros países, y la capacidad de las propias empresas para navegar un entorno cada vez más polarizado y vigilante. La lista 1260H, por ahora, se erige como un recordatorio tangible de los riesgos inherentes a la interconexión global en la era de la competencia estratégica.