Las intensas lluvias que azotan Salina Cruz, Oaxaca, han destapado una grave negligencia por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex). Un presunto derrame de hidrocarburo, originado en un ducto de la paraestatal, ha inundado calles y zonas habitacionales en al menos cinco colonias del puerto, generando alarma entre los residentes por los inminentes riesgos ambientales y de salud.
Los habitantes de la colonia Jesús Rasgado, epicentro de la denuncia, señalan directamente a Pemex como responsable del desastre. Según sus testimonios, el incidente se origina en un ducto que transporta producto hacia la Terminal Marítima de Pemex. Esta infraestructura, afirman los vecinos, presenta fugas menores desde hace tiempo, las cuales no han sido atendidas de manera definitiva por la empresa productiva del Estado.
El material, una sustancia oscura y aceitosa, se acumuló inicialmente en canales pluviales y arroyos cercanos al ducto. Sin embargo, las torrenciales precipitaciones de los últimos días actuaron como un agente dispersor, arrastrando el hidrocarburo hasta las vialidades, banquetas y escurrimientos superficiales de colonias como Porfirio Díaz, Hidalgo Oriente, Hidalgo Poniente, Lomas de Galindo y la ya mencionada Jesús Rasgado.
Las imágenes y videos compartidos por los afectados muestran calles teñidas de negro, evidencia palpable del daño ecológico que se está extendiendo. La preocupación es mayúscula, pues la presencia de estos residuos no solo representa un foco de contaminación visual, sino también un peligro latente para la salud de las familias que residen en las cercanías de los cauces afectados.
Aunque las autoridades de Protección Civil inicialmente intentaron mantener un perfil bajo, informando que se trataba de un material viscoso cuyo origen estaba por determinarse, los vecinos no han dudado en señalar a Pemex. Las características del producto, visiblemente un hidrocarburo, no dejan lugar a dudas para quienes viven día a día con la infraestructura petrolera.
El temor de los residentes se agrava al considerar la posibilidad de que existan más puntos de fuga en la extensa red de ductos que atraviesa Salina Cruz. La ciudad es un nodo crucial para las operaciones de la refinería y la Terminal Marítima, lo que implica una red subterránea y superficial de gran magnitud, y por ende, un riesgo constante si no se mantiene adecuadamente.
Este incidente pone de manifiesto la falta de mantenimiento preventivo y la aparente desatención de Pemex hacia las comunidades que viven bajo la sombra de sus operaciones. La temporada de lluvias, un evento predecible, se convierte en un catalizador de desastres cuando la infraestructura no está en óptimas condiciones.
Los vecinos han alzado la voz, exigiendo una intervención inmediata de Pemex para contener el derrame y realizar labores de limpieza y saneamiento exhaustivas. No solo demandan la reparación del daño ambiental, sino también la revisión integral de sus instalaciones para garantizar que este tipo de tragedias no se repitan.
El llamado se extiende a las autoridades municipales, estatales y federales, quienes son instados a dar seguimiento al caso y a verificar que las medidas de remediación se apliquen de manera efectiva. La pasividad ante este tipo de eventos solo fomenta la impunidad y perpetúa el ciclo de daño ambiental.
Se exige a Pemex y a las dependencias de Protección Civil reforzar la supervisión permanente de ductos, válvulas e instalaciones estratégicas. La implementación de mecanismos de respuesta rápida ante posibles fugas es crucial para salvaguardar la seguridad de la población y proteger el frágil ecosistema de la región.
Este derrame en Salina Cruz no es un hecho aislado, sino un síntoma de un problema mayor: la falta de inversión y compromiso de Pemex con la seguridad y el medio ambiente en sus zonas de operación. La paraestatal, en lugar de ser un motor de desarrollo, se está convirtiendo en una fuente de contaminación y riesgo para las comunidades.
La postura de los vecinos es clara: no permitirán que este incidente quede impune. Exigen acciones concretas, transparencia y un compromiso real por parte de Pemex para mitigar los daños y prevenir futuras catástrofes. La seguridad de sus hogares y el futuro de su entorno están en juego.
La situación en Salina Cruz es un llamado de atención urgente sobre la necesidad de una gestión responsable de la infraestructura petrolera. La negligencia de Pemex no solo afecta el medio ambiente, sino que pone en riesgo la vida y el bienestar de miles de mexicanos.