Tras semanas de intensas negociaciones y una incertidumbre que mantuvo en vilo al mundo, Pakistán ha anunciado oficialmente la consecución de un "texto definitivo y consensuado" para el acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos. La noticia, confirmada por el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, marca un hito crucial en la resolución del conflicto que se desató tras la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de iniciar acciones militares contra la República Islámica.

Fuentes del gobierno estadounidense habían adelantado la inminencia de un pacto, sugiriendo que la firma podría ocurrir en los próximos días. Paralelamente, el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, expresó que un memorando de entendimiento para poner fin a la guerra "nunca ha estado tan cerca", subrayando el optimismo que permeaba en las últimas horas de las conversaciones.

El acuerdo, según declaraciones de un alto cargo de la Administración estadounidense bajo condición de anonimato, cumpliría con los "objetivos centrales" que Donald Trump estableció al inicio de la guerra. Entre los puntos clave, se destaca la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, vital para el comercio mundial de petróleo, y el establecimiento de las bases para el desmantelamiento del programa nuclear iraní. La fuente estimó en un 85 por ciento la probabilidad de que el acuerdo se firme pronto.

Este alto funcionario detalló que el borrador del acuerdo permitiría a Estados Unidos retomar el control sobre el uranio enriquecido por Irán, con el objetivo de su posterior destrucción. Esta disposición es vista como una victoria significativa para la política exterior de Trump, quien inició la confrontación militar en febrero pasado. La posición de Washington, según el funcionario, quedaría "muy, muy favorable" tras la rúbrica del pacto.

La comunidad internacional ha reaccionado con cautela pero con un palpable optimismo. El secretario general de la ONU, António Guterres, si bien pidió prudencia, calificó las declaraciones de "alentadoras" ante la posibilidad de poner fin a un conflicto que comenzó el 28 de febrero con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, y que había entrado en un frágil alto el fuego el 8 de abril.

Desde Teherán, el ministro de Exteriores Abás Araqchí reiteró la cercanía del "Memorando de Entendimiento de Islamabad", nombre que parece haber adoptado el acuerdo en honor a la ciudad anfitriona de las negociaciones. "A la espera de su finalización, los medios deben abstenerse de entrar en especulaciones sobre su contenido", advirtió Araqchí a través de su cuenta en X, prometiendo que "todos los detalles se compartirán con el público en el momento oportuno".

La declaración de Araqchí se produjo un día después de que el propio presidente Trump asegurara en redes sociales haber alcanzado un "gran acuerdo" con Irán, una afirmación que, en su momento, fue matizada o negada por medios iraníes, generando confusión sobre el estado real de las negociaciones.

Finalmente, fue el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, quien disipó las dudas al anunciar en X la consecución de un "texto definitivo y consensuado". "Podemos confirmar que se ha alcanzado un texto definitivo y consensuado del acuerdo de paz y que Pakistán está colaborando estrechamente con ambas partes para concretar los próximos pasos", afirmó Sharif, añadiendo con contundencia: "La paz nunca ha estado tan cerca como ahora".

La noticia del inminente fin de la guerra tuvo un impacto inmediato y positivo en los mercados financieros globales. Las bolsas europeas celebraron el anuncio con subidas generalizadas, superando el 2 por ciento en la mayoría de sus índices. El IBEX 35 español lideró las ganancias, alcanzando un nuevo récord al cierre con un avance del 2.59 por ciento.

El optimismo se extendió a Asia, donde las bolsas también cerraron la jornada con importantes alzas, siendo el Kospi surcoreano el de mejor desempeño con un incremento del 4.63 por ciento. Este repunte bursátil refleja la confianza de los inversores en la estabilidad que traerá la resolución del conflicto en Oriente Medio.

En sintonía con el optimismo general, los precios del petróleo experimentaron una caída significativa. El barril de Brent, referencia en Europa, descendió un 3.37 por ciento hasta los 87.33 dólares, mientras que el WTI, referencia en Estados Unidos, bajó un 3.23 por ciento, cerrando en 84.88 dólares. La expectativa de una normalización del suministro y la reapertura del estrecho de Ormuz presionaron a la baja los precios.

El papel de Pakistán como mediador ha sido fundamental en este proceso. La nación asiática ha servido como anfitriona de las negociaciones y ha trabajado incansablemente para facilitar el diálogo entre Washington y Teherán, demostrando su compromiso con la paz y la estabilidad regional.

Este acuerdo representa un respiro para la región y para la economía mundial, que se ha visto afectada por las interrupciones en el suministro y la volatilidad de los precios energéticos. La resolución del conflicto abre la puerta a una nueva era de cooperación y desarrollo en Oriente Medio, aunque los desafíos para la reconstrucción y la reconciliación a largo plazo aún persisten.