El Paquete Económico para 2027 se perfila como un desafío mayúsculo para el gobierno federal, enfrentando una conjunción de factores adversos que podrían paralizar los ingresos públicos y obligar a medidas de austeridad drásticas. Economistas consultados por El Financiero coinciden en que el escenario económico para el próximo año estará marcado por un estancamiento en la recaudación, un déficit fiscal en aumento y un crecimiento económico por debajo de las expectativas, lo que dejará al gobierno con un margen de maniobra fiscal sumamente reducido.

Arely Medina, economista de investigación en Banamex, proyecta que los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) podrían escalar hasta un preocupante 4.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para el año entrante. Esta cifra subraya la creciente presión sobre las finanzas públicas y la necesidad de encontrar fuentes de financiamiento o realizar recortes significativos.

Por su parte, Janneth Quiroz, directora de análisis en Monex, estima un crecimiento económico para México de apenas 1.8 por ciento. Esta previsión contrasta con la proyección de la Secretaría de Hacienda, que anticipa un avance del 2.4 por ciento. La divergencia en estas estimaciones pone de manifiesto la incertidumbre económica que rodea al país y los retos para generar un dinamismo suficiente que impulse la recaudación.

Judith Senyacen Méndez, directora del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), advierte que los ingresos presupuestarios se mantendrían prácticamente planos, rondando el 22.5 por ciento del PIB. Paralelamente, se anticipa una reducción del gasto público, pasando del 26.1 por ciento del PIB en 2026 a 25.4 por ciento en 2027. Este ajuste, sin embargo, no sería equitativo.

“El ajuste fiscal tendría que venir principalmente por el lado del gasto social no obligatorio”, sentenció Méndez, señalando que áreas como servicios de educación, salud y cuidados, que no corresponden a transferencias directas, serían las más afectadas. Las pensiones, subsidios y programas prioritarios de transferencias directas, en principio, no serían los blancos principales de los recortes.

El CIEP también prevé que la deuda pública podría alcanzar el 52.3 por ciento del PIB para 2027, mientras que el déficit ampliado se situaría en 3.5 por ciento, aunque existe la posibilidad de que esta cifra sea mayor según sus análisis. Esta situación de endeudamiento creciente, combinada con ingresos insuficientes, genera preocupación entre los analistas.

Medina, de Banamex, explica que la presión fiscal se deriva de una combinación de gasto elevado e ingresos que no logran mantener el ritmo. A pesar de que los ingresos tributarios alcanzaron un máximo histórico del 15.1 por ciento del PIB el año pasado, este logro no ha sido suficiente para contrarrestar la inercia del gasto público, que sigue demandando recursos considerables.

Incluso con incrementos reales del 9 al 10 por ciento en los ingresos petroleros, estos se mantienen por debajo de lo programado. Medina advierte que para 2027, el gobierno enfrentará serias dificultades para cumplir su meta de reducir el gasto en siete décimas del PIB, lo que incrementa el riesgo de que la consolidación fiscal recaiga nuevamente sobre la inversión pública, un área crucial para el crecimiento a largo plazo.

En cuanto a los supuestos macroeconómicos para 2027, las proyecciones difieren de las que podría adoptar Hacienda. Quiroz estima una inflación en un rango de 3.5 a 4.0 por ciento, mientras que Hacienda podría basarse en un 3.0 por ciento. Para el tipo de cambio, proyecta un nivel de entre 17.85 y 17.90 pesos por dólar, por debajo de los 18.60 pesos considerados en los Precriterios oficiales.

Respecto a las tasas de interés, se anticipa que el Banco de México mantendrá su tasa de referencia en 6.50 por ciento durante todo 2027, sin realizar recortes adicionales. En cuanto al precio del petróleo, Quiroz considera prudente que Hacienda utilice un estimado cercano a los 55 dólares por barril, una cifra similar a los 54.7 dólares considerados en los Precriterios.

Medina cuestiona la viabilidad de la eficiencia recaudatoria como principal motor para incrementar los ingresos, dado que ya se han realizado esfuerzos significativos en los últimos años. Sugiere que incrementos aislados en impuestos, como el IEPS, solo ofrecen soluciones temporales a un problema estructural que demanda una reestructuración integral de las finanzas públicas.

Las agencias calificadoras seguirán de cerca el Paquete Económico 2027, dada la presión sobre las finanzas públicas. Medina señala que México se encuentra cerca del límite inferior del grado de inversión, por lo que el paquete será una prueba de fuego para reafirmar la consolidación fiscal. Quiroz añade que el mercado estará atento a la credibilidad de las metas de déficit, la capacidad para aumentar ingresos y el impacto del ajuste sobre la inversión pública.

El gran desafío, concluye la directiva de Monex, será lograr la reducción del desequilibrio fiscal sin agravar la desaceleración económica ni sacrificar la inversión productiva. Esto ocurre en un contexto donde los ingresos tienen un espacio limitado para crecer y el costo de la deuda consume una porción cada vez mayor de los recursos públicos, pintando un panorama complejo para la economía mexicana en 2027.