El Partido Acción Nacional prepara una estrategia de defensa coordinada para proteger a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, ante lo que califica como una embestida del gobierno federal contra mandatarios de oposición.

Jorge Romero, dirigente nacional del blanquiazul, denunció que el oficialismo ha convertido las instituciones del Estado en instrumentos de intimidación política. La acusación llega en momentos en que diversos gobiernos estatales panistas enfrentan presión desde instancias federales.

Desde la dirigencia nacional, el PAN articula una respuesta que busca exhibir lo que considera un patrón de persecución selectiva. Romero subrayó que la estrategia gubernamental apunta específicamente contra administraciones que representan alternativas al proyecto de la Cuarta Transformación.

La gobernadora Campos, quien ha mantenido posiciones críticas frente a políticas federales, se perfila como uno de los blancos principales de esta ofensiva institucional. El partido alista recursos legales y comunicacionales para contrarrestar cualquier acción que considere motivada políticamente.

La confrontación evidencia la polarización que marca el escenario político nacional, donde gobiernos estatales de oposición reportan creciente presión desde el centro. Acción Nacional advierte que documentará cada caso para demostrar el uso partidista de las instituciones.

Esta batalla política se inscribe en un contexto electoral donde el PAN busca consolidar sus bastiones regionales frente al avance territorial de Morena. La defensa de Maru Campos representa también la defensa de un modelo de gobierno que el blanquiazul pretende proyectar como alternativa viable.

La estrategia panista incluye movilización de legisladores federales y coordinación con otros partidos de oposición para visibilizar lo que denominan "persecución institucional". Romero anticipó que el partido no permitirá que se normalice el acoso político disfrazado de legalidad.