El reconocido actor y productor Jorge Ortiz de Pinedo, figura emblemática del teatro y la televisión mexicana, ha revelado recientemente un episodio que lo puso al borde de la muerte. Un mareo aparentemente inofensivo, surgido tras una comida familiar en Monterrey, desencadenó una serie de eventos que culminaron en la detección de una arteria vital obstruida en un 90 por ciento, situación que amenazaba con provocarle un infarto fulminante.
El incidente, que el propio Ortiz de Pinedo ha calificado como un "casi adiós", subraya la importancia de la atención médica preventiva y la escucha activa de las señales que el cuerpo envía. A sus 78 años, el actor ha enfrentado diversos padecimientos de salud, incluyendo dos episodios de cáncer y una condición de hipertensión y diabetes, lo que lo ha llevado a adoptar una filosofía de acción inmediata ante cualquier síntoma inusual.
"Siento un dolor, siento algo raro y voy corriendo al doctor, porque ya me pasaron dos cánceres y tengo hipertensión y tengo diabetes. Tengo de todo", confesó el actor en una entrevista para el programa "Sale el Sol", detallando la premura con la que actuó tras sentir el mareo.
La decisión de acudir al Hospital Muguerza de Monterrey no fue tomada a la ligera. Tras la comida familiar, al incorporarse, sintió una leve inestabilidad que, dada su historial médico, activó las alarmas. La rápida respuesta del equipo médico permitió realizar una serie de estudios exhaustivos, comenzando con un electrocardiograma y un ecocardiograma, seguidos de un cateterismo.
Fue durante este último procedimiento que los especialistas descubrieron la crítica obstrucción arterial. "Algo vio, que me habló y me dijo: ‘Oye, estás a punto de que te dé un infarto. Hay una arteria que está al 90 por ciento cerrada’", relató Ortiz de Pinedo, evidenciando la gravedad del diagnóstico y la cercanía del desenlace fatal.
Ante la inminente amenaza, los médicos procedieron de inmediato a realizar una angioplastia, un procedimiento destinado a restablecer el flujo sanguíneo en la arteria comprometida. "Me volvieron a hacer el cateterismo. Me hicieron la angioplastia, que se llama. Y aquí estoy. Me salvé de milagro", añadió el actor, visiblemente conmovido por la experiencia.
Este suceso reciente trae a la memoria otro episodio crucial en la vida de Jorge Ortiz de Pinedo, relacionado con la detección temprana de un cáncer. Hace años, durante el estreno de una obra en el Teatro Helénico, el actor notó una pérdida de peso inexplicable. Esta señal, que preocupó a su entorno cercano, lo impulsó a someterse a estudios médicos.
Los análisis revelaron la presencia de un tumor de aproximadamente seis centímetros en uno de sus pulmones. "No es normal que alguien adelgace sin estar a dieta. Esa es una señal que te da el cuerpo de que algo tienes. Y llegamos al hospital y, oh, surprise, tenía yo un cáncer del tamaño de 6 centímetros en un pulmón", explicó, destacando cómo la atención a los detalles corporales fue determinante para su supervivencia.
La experiencia con el cáncer, al igual que el reciente incidente cardíaco, refuerza la convicción de Ortiz de Pinedo sobre la importancia de la autoconciencia y la consulta médica oportuna. "Tanto ese episodio como el reciente problema cardíaco tienen un punto en común: la importancia de escuchar las señales del cuerpo y acudir a revisión médica a tiempo", enfatizó.
Actualmente, Jorge Ortiz de Pinedo se mantiene activo y comprometido con su carrera. Continúa al frente de la exitosa obra de teatro "No te vayas sin decir adiós", protagonizada por Juan Ferrara, cuya temporada ha sido extendida debido a la favorable respuesta del público.
Además, su presencia en la televisión sigue siendo relevante con la serie "Una familia de diez", producción que prepara una nueva temporada para estrenarse en septiembre. A pesar de la lamentable pérdida de compañeros como Eduardo Manzano, fallecido en diciembre de 2025, el elenco y la producción continúan adelante, manteniendo vivo el legado de la comedia.
La historia de Jorge Ortiz de Pinedo es un recordatorio potente de la fragilidad de la vida y la importancia de la medicina moderna. Su capacidad para compartir estas experiencias no solo humaniza su figura pública, sino que también sirve como un llamado de atención para la audiencia sobre la necesidad de cuidar la salud y no subestimar los síntomas, por mínimos que parezcan.
La recuperación del actor, aunque exitosa, deja una marca imborrable y una lección de vida que trasciende el ámbito del espectáculo. Su testimonio es una prueba de que, con atención y fortuna, es posible superar los desafíos más severos que la salud pueda presentar.