La figura política opositora Dinorah Figuera ha retornado a Venezuela, marcando un hito significativo en los esfuerzos por una transición en el país sudamericano. Su llegada a Caracas, tras una invitación del Departamento de Estado de Estados Unidos, se produce en un momento crucial para la oposición venezolana, que busca consolidar su estrategia ante un gobierno que ha mantenido el poder por más de dos décadas.
Figuera, quien se autodenomina presidenta del Parlamento elegido en 2015 –considerado por la oposición como el último órgano "legítimamente" electo en Venezuela–, aterrizó en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía. Su visita tiene como objetivo principal sostener reuniones clave con representantes diplomáticos estadounidenses y figuras del actual gobierno chavista, en un esfuerzo por delinear una hoja de ruta para el futuro político de la nación.
Según declaraciones de la propia Figuera a la prensa al momento de su llegada, su agenda incluye un encuentro con John Barrett, encargado de negocios de Estados Unidos en Caracas. Posteriormente, se reunirá con Jorge Rodríguez, el actual presidente del Parlamento venezolano, una figura prominente dentro del chavismo. Esta dualidad de encuentros subraya la complejidad de las negociaciones y la necesidad de tender puentes entre facciones políticas antagónicas.
La opositora ha señalado que esta primera reunión es el inicio de una serie de encuentros destinados a establecer una agenda de trabajo. El propósito, según sus palabras, es garantizar la "libertad de expresión" para todos los venezolanos y los medios de comunicación, así como "dirimir las diferencias" que han polarizado a la sociedad durante años. La expectativa es que estos diálogos puedan sentar las bases para un proceso de transición ordenado y democrático.
Figuera, quien se presenta en sus redes sociales como presidenta de la Asamblea Nacional (AN) para el período 2026, llegó al país poco después del mediodía, procedente de Estados Unidos. Su presencia en Venezuela se da en un contexto de renovados esfuerzos internacionales y nacionales por buscar una salida a la prolongada crisis política y económica que afecta al país.
Este regreso se produce meses después de una reunión en abril con Michael Kozak, subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos. En aquel encuentro, Kozak reconoció a Figuera como presidenta de la AN de 2015 y discutieron vías para una "transición democrática estable, ordenada y consolidada". Dicha conversación tuvo lugar tras la detención del expresidente Nicolás Maduro en enero pasado por tropas estadounidenses, un evento que abrió nuevas perspectivas para el futuro político venezolano.
La trayectoria de Dinorah Figuera ha estado marcada por el exilio y la persecución política. Se refugió en España en 2021, después de haber permanecido asilada en la Embajada de Francia en Caracas. Su decisión de abandonar el país se debió, según declaraciones a la agencia EFE en 2023, a sus denuncias sobre el "asesinato" del concejal Fernando Albán en 2018, quien, según ella, fue "lanzado desde el piso diez de una comisaría del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional" mientras estaba detenido.
En enero de 2023, Figuera asumió la presidencia del Parlamento controlado por la oposición desde 2015, a pesar de que el período legislativo de dicho órgano había expirado en enero de 2021. Su juramentación se realizó de manera virtual, junto a otras exdiputadas exiliadas. Este nombramiento se produjo en un contexto donde la Fiscalía, afín al chavismo, la acusaba, junto a otras figuras opositoras, de delitos como usurpación de funciones, traición a la patria, legitimación de capitales y asociación ilícita.
El entonces fiscal general, Tarek William Saab, había anunciado la solicitud de una alerta roja a Interpol contra Figuera y otras dos diputadas, buscando su colaboración con España y Estados Unidos. Adicionalmente, el Parlamento electo en 2021 y controlado por el chavismo acusó a Figuera y a otros opositores, incluido Juan Guaidó, de un "gigantesco robo de Citgo", la filial de Petróleos de Venezuela (PDVSA) en Estados Unidos, cuya administración fue otorgada a este grupo por Washington.
La situación legal de Figuera se complicó aún más en diciembre de 2025, cuando el Parlamento chavista propuso al Ejecutivo la retirada de la nacionalidad venezolana para ella. La Asamblea Nacional de 2015 estaba compuesta originalmente por 167 diputados, y su continuidad como órgano representativo ha sido un punto central en la disputa política venezolana.
La visita de Figuera a Venezuela y sus encuentros con actores clave del gobierno y de la diplomacia estadounidense representan un paso audaz en la búsqueda de soluciones políticas. La efectividad de estos diálogos y su capacidad para generar acuerdos concretos serán determinantes para el futuro de la transición democrática en Venezuela, un país que anhela estabilidad y un camino claro hacia la gobernabilidad.
El rol de Figuera como defensora de la continuidad del Parlamento de 2015 le otorga una legitimidad particular ante ciertos sectores de la oposición y la comunidad internacional. Sin embargo, la polarización política y las acusaciones mutuas entre el gobierno y la oposición plantean desafíos considerables para cualquier intento de reconciliación o transición.
La comunidad internacional, especialmente Estados Unidos, ha jugado un papel activo en la mediación y el apoyo a los esfuerzos de transición en Venezuela. La invitación a Figuera y la disposición de funcionarios estadounidenses a reunirse con ella y con representantes del gobierno chavista reflejan una estrategia diplomática compleja, que busca equilibrar la presión con el diálogo para facilitar un cambio político pacífico.
El futuro de Venezuela dependerá en gran medida de la capacidad de sus líderes políticos para superar las divisiones históricas y trabajar conjuntamente hacia objetivos comunes. La visita de Dinorah Figuera es un indicativo de que, a pesar de los obstáculos, los canales de comunicación y negociación permanecen abiertos, ofreciendo una luz de esperanza para el pueblo venezolano.