La bancada opositora lanzó una andanada contra las recientes propuestas de Morena en materia electoral, calificándolas de maniobras distractoras diseñadas para eludir el escrutinio sobre los vínculos de sus candidatos con organizaciones criminales.

Rubén Moreira, coordinador priista en San Lázaro, fue contundente: las iniciativas del oficialismo ignoran por completo los problemas reales que azotan los procesos electorales mexicanos. "No hay atlas de riesgo, no hay mecanismos para anular elecciones contaminadas por el narco, no hay sanciones para partidos coludidos con la delincuencia", enumeró el legislador coahuilense.

El priista propuso la creación de un órgano autónomo especializado en investigar la infiltración del crimen organizado en campañas políticas, una herramienta que —según su diagnóstico— el partido gobernante jamás impulsaría porque expondría sus propias vulnerabilidades.

Desde las filas panistas, Federico Döring elevó la apuesta: "Morena quiere amordazar a la prensa y a los organismos internacionales porque sabe que en 2027 muchos de sus abanderados tienen lazos comprobables con el hampa". El legislador blanquiazul vinculó la ofensiva legislativa con la necesidad del oficialismo de blindar a figuras como Rubén Rocha y Américo Villarreal, gobernadores señalados por presuntos nexos criminales.

"Son cortinas de humo para minimizar el costo político de Rocha, Villarreal y el líder de La Barredora, Adán Augusto López", remató Döring, en alusión al coordinador morenista en el Senado.

En la Cámara alta, Manuel Añorve cerró filas con sus correligionarios de oposición y denunció "una descarada pretensión para perpetuarse en el poder", advirtiendo que las reformas propuestas por el partido guinda carecen de cualquier intención genuina de sanear la democracia mexicana.

La ofensiva opositora ocurre en medio de un clima electoral enrarecido por el asesinato de candidatos, la intimidación sistemática en regiones controladas por el narco y acusaciones cruzadas sobre financiamiento ilícito de campañas. Mientras el oficialismo impulsa reformas para anular elecciones por "intervención extranjera", sus críticos insisten en que el verdadero enemigo de la democracia está dentro de las propias estructuras partidistas.